Vecinos y oposición cuestionan un proyecto inmobiliario en zona protegida

NewsITe
Un desarrollo inmobiliario proyectado sobre la barranca de Martínez puso bajo presión al intendente de San Isidro, Ramón Lanús, y abrió un fuerte frente de conflicto con vecinos y sectores de la oposición política del distrito.
La obra está prevista en la zona de General Alvear y Solís, un sector valorado por su entorno natural, su vista al río y su carácter histórico. En los últimos días aparecieron pasacalles y carteles con mensajes dirigidos al jefe comunal, en rechazo al modelo urbano que –sostienen los vecinos– impulsa la actual gestión.
De acuerdo con versiones que circulan en el municipio y publicaciones locales, el emprendimiento contempla un edificio de viviendas multifamiliares. Distintas presentaciones vecinales hablan de entre 30 y 40 departamentos y más de un centenar de cocheras, lo que despertó preocupación por el posible impacto sobre el tránsito, el arbolado, el escurrimiento del agua de lluvia y la fisonomía tradicional del barrio.
Desde el Ejecutivo municipal se remarcó que el expediente debe cumplir con una Evaluación de Impacto Ambiental, que incluye instancias técnicas y un período de observaciones para que los ciudadanos puedan presentar objeciones formales. Funcionarios locales señalan que, sin ese proceso, el proyecto no puede obtener las habilitaciones necesarias.
Debate por el Código Urbano y el modelo de ciudad
Las organizaciones barriales, sin embargo, cuestionan que el avance del trámite se produzca a poco de la modificación del Código de Ordenamiento Urbano, aprobada en mayo. Consideran que la nueva normativa abrió la puerta a una mayor presión inmobiliaria sobre áreas residenciales y zonas consideradas sensibles desde el punto de vista ambiental.
El tema escaló al Concejo Deliberante, donde bloques opositores reclamaron una sesión extraordinaria para exigir explicaciones al oficialismo. Dirigentes de la oposición acusan a la gestión de Lanús de sostener un doble discurso: presentarse como defensora del espacio público y la sustentabilidad, mientras permite el progreso de proyectos resistidos por los propios vecinos.
- Vecinos reclaman frenar el proyecto antes de una instancia irreversible.
- La obra está sujeta a Evaluación de Impacto Ambiental y observaciones ciudadanas.
- La discusión reabre la polémica sobre el uso de las barrancas del Río de la Plata.
La disputa por la barranca de Martínez reaviva la discusión sobre qué modelo de desarrollo urbano quiere San Isidro: uno orientado a la densificación inmobiliaria o a la preservación de sus áreas verdes estratégicas.
Con el período de observaciones administrativas todavía abierto, vecinos y concejales insisten en que el Municipio detalle el alcance real del proyecto, las condiciones ambientales que se exigirán y los criterios que se usarán para determinar si el edificio se ajusta o no al perfil urbano de Martínez. Mientras tanto, la presión social mantiene el expediente en el centro de la agenda política local.

