
El conflicto entre el gobierno municipal y la Federación Agraria Argentina filial Villa Ramallo escaló en los últimos días tras un duro intercambio de declaraciones que dejó al descubierto no solo el deterioro de los caminos rurales, sino también una marcada falta de diálogo institucional.
De un lado, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Leandro Torri, respondió con dureza a los reclamos del sector agropecuario. Del otro, el secretario de la filial local de Federación Agraria, Gustavo Repetto, cuestionó el tono del funcionario y defendió la legitimidad de los planteos realizados en representación de los productores.
“Creo que Torri se equivoca en plantear algo personal”, afirmó Repetto, al rechazar las declaraciones del funcionario, quien había sostenido que el dirigente “no tiene autoridad moral para reclamar”. Para el referente agrario, el conflicto fue desviado hacia un terreno individual para evitar abordar el problema de fondo: el estado de la red vial rural.
Según explicó, los reclamos no surgieron de manera intempestiva ni con intencionalidad política, sino como consecuencia de una acumulación de pedidos sin respuesta. “Somos representantes de la Federación Agraria y tenemos un montón de productores que nos están planteando estas situaciones”, sostuvo.
Repetto detalló que durante 2024 la entidad mantuvo una relación fluida con el municipio, pero que a partir de mediados de 2025 comenzaron a multiplicarse las quejas por el deterioro de los caminos. “Empezamos a tener reclamos porque no se veían las máquinas en el campo y no había respuestas”, indicó.
Antes de hacer pública la situación, la institución intentó agotar las vías formales. “Pedimos una audiencia con el intendente, nos reunimos y planteamos todos los problemas. Solicitamos encuentros mensuales, pero no tuvimos más noticias”, señaló. A esto se sumaron gestiones informales y pedidos reiterados que, según denunció, tampoco tuvieron resultados.
“Hace casi un año que se reclaman cosas y no se solucionan. Durante 8 o 10 meses hicimos reclamos de forma personal y no tuvimos respuesta. Por eso se hicieron públicos”, explicó el dirigente, quien además remarcó que la presión de los productores fue en aumento ante la falta de soluciones concretas.
En contraposición, Torri defendió la gestión municipal, enumeró trabajos en marcha y relativizó la gravedad de la situación. Incluso llegó a negar la existencia de caminos intransitables, lo que generó mayor malestar en el sector. Sin embargo, sus declaraciones no lograron disipar las críticas, sino que profundizaron el conflicto.
El punto más cuestionado fue el tono adoptado por el funcionario, que eligió descalificar a los dirigentes en lugar de responder con precisiones a los reclamos. Para referentes del sector rural, esta actitud evidencia una estrategia para desviar la atención de la falta de resultados en una de las áreas más sensibles para la producción.
En ese marco, la postura de Federación Agraria apunta a sostener el reclamo en términos institucionales. “Se equivoca si lo lleva a un plano personal. Nosotros hablamos en representación de muchos productores”, insistió Repetto, en referencia también al presidente de la filial, Alberto Coscia.
El trasfondo del conflicto expone una problemática concreta, que es la ausencia de respuestas sostenidas y de un plan claro para el mantenimiento de los caminos rurales. Más allá de los anuncios oficiales sobre maquinaria recuperada o trabajos puntuales, los productores aseguran que en vastos sectores no se registran mejoras. La confrontación, lejos de resolverse, deja en evidencia una gestión cuestionada y un funcionario que, ante la presión creciente, opta por el ataque personal como respuesta.

