Polémica en Berisso por la llegada de un mega local chino

Comerciantes en alerta por el desembarco de un gigante de importaciones

Centro comercial de Berisso en medio de una polémica por un local chino

NewsITe

La ciudad de Berisso atraviesa una fuerte tensión política y comercial a raíz del inminente desembarco de un mega local de productos importados de origen chino, de alrededor de 200 metros cuadrados, en pleno centro urbano. La iniciativa encendió las alarmas entre comerciantes tradicionales, que advierten un golpe directo a la ya frágil economía local.

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Según trascendió en ámbitos oficiales y empresarios, el proyecto pertenece a un grupo inversor que se especializa en grandes superficies de venta minorista con precios muy competitivos, apoyados en mercadería importada a bajo costo. La ubicación estratégica del local –en una zona de alto tránsito peatonal y comercial– es vista por los comerciantes de Berisso como una amenaza directa a almacenes, bazares, casas de regalería y pequeños comercios familiares.

La Cámara de Comercio local hizo público su malestar y reclamó explicaciones al intendente Fabián Cagliardi. Referentes del sector sostienen que el municipio habría mantenido reuniones previas con los inversores bajo el argumento de analizar proyectos vinculados al desarrollo del puerto, lo que alimentó sospechas sobre la verdadera naturaleza de las gestiones.

Rol del municipio y reclamos por la competencia desigual

En un encuentro con representantes comerciales, Cagliardi intentó bajar el tono del conflicto y aseguró que haría “lo posible” para evitar la instalación del mega local. Sin embargo, esa frase abrió nuevos interrogantes: para los comerciantes, el intendente no puede ser un mero observador, ya que la habilitación comercial, el uso del suelo y el poder de policía dependen directamente del municipio.

Desde el sector privado remarcan que no se oponen a la inversión ni al desarrollo, pero piden reglas claras y una política activa de protección al comercio de cercanía. Señalan que la llegada masiva de productos importados, a precios con los que los pequeños negocios no pueden competir, podría acelerar cierres de locales y pérdida de puestos de trabajo en una ciudad que ya siente el impacto de la recesión.

  • Preocupación por el posible efecto dominó sobre almacenes y bazares.
  • Críticas al municipio por la falta de una estrategia clara para el centro comercial.
  • Reclamo de mayor participación de las cámaras empresarias en las decisiones clave.

“Si el centro se llena de importados baratos, el costo político no lo pagará China: lo pagarán los negocios locales”, advierten desde el sector comercial.

Mientras tanto, el expediente para la apertura del local chino y las eventuales condiciones impuestas por el municipio serán el eje de una discusión que promete seguir creciendo. En Berisso, la pulseada entre la necesidad de inversiones y la defensa del comercio barrial se instaló de lleno en la agenda pública.

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