Héctor Hugo “Pipi” Sánchez, veterano de Malvinas nicoleño, brindó una charla en el Tiro Federal: “Fuimos profesionales y peleamos para ganar”

El piloto nicoleño de la Fuerza Aérea y veterano de Malvinas Héctor Hugo “Pipi” Sánchez brindó una charla abierta en el Tiro Federal durante el Día de la Bandera. Compartió su experiencia en la guerra, reivindicó el profesionalismo de los combatientes y dejó un mensaje dirigido a las nuevas generaciones.

"Pipi" Sánchez

En el marco del Día de la Bandera, el Comodoro (R) VGM Héctor Hugo “Pipi” Sánchez, piloto de la Fuerza Aérea Argentina, veterano de la Guerra de Malvinas y condecorado con la Medalla al Valor en Combate, encabezó este sábado una charla abierta en el Tiro Federal Argentino de San Nicolás. El encuentro estuvo precedido por la proyección de un video que repasó la actuación de la aviación militar durante el conflicto bélico desde la perspectiva de los pilotos de combate.

EL NORTE estuvo presente durante la exposición del nicoleño, quien compartió recuerdos de la guerra, explicó cómo se preparaban las misiones aéreas y reflexionó sobre el compromiso de quienes combatieron en 1982. Ante un auditorio integrado por vecinos, jóvenes y excombatientes, el veterano destacó el valor del entrenamiento, el sentido del deber y la importancia de mantener viva la memoria.

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La charla se desarrolló con entrada libre y gratuita y despertó el interés de vecinos de distintas edades, quienes al finalizar pudieron dialogar con Sánchez durante un espacio abierto de preguntas. La actividad concluyó con un almuerzo de camaradería organizado por el Tiro Federal Argentino de San Nicolás y la peña de la institución para conmemorar el Día de la Bandera.

"Pipi" Sánchez
El Comodoro (R) VGM Héctor Hugo “Pipi” Sánchez es un piloto de combate nicoleño, veterano de la Guerra de Malvinas y condecorado con la Medalla al Valor en Combate por su actuación durante el conflicto de 1982.

“Es como tener una bandera puesta”

Uno de los primeros conceptos que transmitió estuvo relacionado con el significado que tiene para él el uniforme de la Fuerza Aérea, una prenda que, aseguró, continúa vistiendo con orgullo.

“Yo siempre llevo mi uniforme porque es como tener una bandera puesta. Es parte del uniforme de la patria. Me encanta lucirla… es mi vida, fue mi vida y será mi vida hasta el último aliento. Haberlo lucido es mi orgullo y lo será siempre. Nunca hay que olvidarse de las raíces”, expresó.

También valoró especialmente la presencia de las nuevas generaciones en este tipo de encuentros. “Me gusta que vengan los jóvenes para que escuchen el sacrificio que hicimos muchos por todos”, afirmó.

“Éramos profesionales, no improvisados”

Durante buena parte de la charla, Sánchez buscó transmitir cómo se preparaban los pilotos de combate antes de cada misión y rechazó la idea de que los militares actuaran sin preparación.

“Somos seres humanos, uno es un profesional. Lo que hicimos en Malvinas es algo para lo que nos hemos preparado. La Fuerza Aérea se prepara para proteger y custodiar el cielo argentino. Todos los días nos preparábamos para eso”, sostuvo.

El veterano recordó que los pilotos operaban aeronaves con tecnología inferior a la británica, aunque contaban con un intenso entrenamiento. “En Malvinas, la diferencia era que el blanco que íbamos a atacar respondía, se defendía. Pero nosotros éramos profesionales, no éramos improvisados”, remarcó.

“Me gusta que vengan los jóvenes para que escuchen el sacrificio que hicimos muchos por todos”, expresó Sánchez durante la charla brindada en el Tiro Federal Argentino de San Nicolás.

En ese sentido, reveló el nivel de riesgo que implicaba cada salida de combate. “Sabíamos que nuestra probabilidad de supervivencia era del 50%. De ocho aviones que salían en cada misión, volvían cuatro”, recordó.

El miedo y el deber

Otro de los ejes de la exposición fue el aspecto humano de la guerra. Sánchez sostuvo que el miedo estaba presente en todos los combatientes, aunque explicó que el liderazgo y el ejemplo eran fundamentales para afrontar cada misión.

“El militar no es un loco, no es alguien enfermo al que le gusta matar o morirse. Somos seres humanos, profesionales, y sabemos que estamos cumpliendo con nuestro trabajo y con nuestro deber, aun sabiendo que nuestra vida estaba en riesgo”, señaló.

Sobre ese punto, añadió: “El miedo es natural, pero no debe mostrarse en la guerra, porque se muestra con el ejemplo. Nuestros jefes no nos mandaban a atacar a la flota británica y se quedaban atrás; ellos iban al frente primero”.

Luego compartió uno de los pasajes más personales de toda la charla: “A mí me temblaban las rodillas mientras caminaba a mi avión, pero no podía demostrarlo. Porque el ejemplo contagia”.

Volar a menos de dos metros del mar

El excombatiente también explicó algunas de las tácticas empleadas por la aviación argentina para evitar los radares británicos durante las misiones sobre el Atlántico Sur.

“Aprendimos a volar bajo para evitar que los radares nos detecten. Cuanto más bajo se vuela, más combustible se consume, pero si volábamos alto nos detectaban. Por eso debimos hacer vuelos rasantes”, explicó.

"Pipi" Sánchez
Héctor Hugo “Pipi” Sánchez aseguró que los pilotos argentinos “éramos profesionales, no improvisados” y recordó que cada misión de combate implicaba un alto riesgo de supervivencia.

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Según relató, en algunas ocasiones llegaron a desplazarse “a menos de dos metros sobre la superficie del mar”. Esa maniobra provocaba que el agua salada cubriera el parabrisas blindado del avión hasta dejarlo prácticamente blanco.

“Fuimos a ganar”

Al recordar el inicio del conflicto, Sánchez contó que el 2 de abril de 1982 sorprendió incluso a quienes integraban la Fuerza Aérea. “A todos nos sorprendió la recuperación de las Malvinas. Yo me fui a Río Gallegos con un bolso, un par de zapatos y poca ropa. Pensábamos que intervendría la ONU y no habría combate”, relató.

Sin embargo, permanecieron casi dos meses en el sur y participaron activamente en las operaciones militares. “Peleamos. Y peleamos bien. Todos nosotros fuimos a ganar”, afirmó.

En ese contexto recordó que, tras la rendición firmada el 14 de junio de 1982, el jefe británico exigió el cese de los ataques de la aviación argentina desde el continente antes de rubricar el acta.

“Si quiero saber cómo me fue en la guerra, escucho al enemigo”

Hacia el final de la charla, Sánchez sostuvo que una forma de evaluar el desempeño argentino durante el conflicto es analizar también los testimonios británicos. “Si yo quiero saber cómo me fue en la guerra, ante todo voy a escuchar el testimonio del enemigo”, expresó.

Según indicó, los propios británicos reconocieron el desgaste logístico que atravesaban durante el conflicto. “Estuvimos a punto de vencerlos, pese a ser conscriptos”, sostuvo.

Finalmente, reivindicó el compromiso de quienes combatieron en Malvinas. “Nosotros estábamos cumpliendo una ley nacional y peleamos con decisión y amor a la patria. Estuvimos muy cerca de ganar, aun pese a nuestra inferioridad tecnológica”, concluyó.

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