La técnica utiliza una muestra del propio paciente para generar nueva piel y aplicar un autoinjerto en zonas afectadas por quemaduras o úlceras

Un centro de salud argentino dio un paso en el campo de la bioingeniería de tejidos al desarrollar de manera exitosa piel nueva para el tratamiento de heridas, mediante una técnica denominada cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto.
El procedimiento consiste en tomar una pequeña muestra de piel del propio paciente, cultivarla en laboratorio hasta generar nueva piel y luego utilizarla para cubrir o reparar las áreas dañadas. La alternativa está orientada a mejorar la recuperación de lesiones como quemaduras graves o úlceras, especialmente en personas con dificultades para regenerar tejidos.
Hasta el momento, las opciones disponibles se basaban en el uso de piel donada de otra persona, piel de origen animal o materiales sintéticos que imitan la piel, según un informe del Hospital Italiano.
Cómo funciona la técnica
El jefe del Servicio de Dermatología y del Equipo de Bioingeniería de Tejidos del centro, Luis Mazzuoccolo, explicó el fundamento del procedimiento. “Cuando una persona sufre una quemadura de tercer grado, se pierden las tres capas de la piel. Es necesario reemplazar la dermis –la capa intermedia– rápidamente, ya que su pérdida total conlleva la pérdida de la función cutánea (elasticidad, sensibilidad) y puede tener consecuencias aún más graves”, señaló.
El proceso comienza con la extracción de una porción mínima de piel del paciente, formada por la dermis y la epidermis. La muestra se obtiene en la zona inguinal, que presenta buena capacidad de cicatrización. Esa porción de piel se cultiva en plasma rico en plaquetas, que aporta factores de crecimiento y actúa como soporte de las células, lo que reduce el riesgo de rechazo, infecciones o reacciones inmunológicas.
Entre los 10 y los 17 días posteriores, la lámina de piel cultivada se aplica sobre la herida, se cubre con gasa húmeda y se coloca un vendaje compresivo para proteger la zona.
Resultados y beneficios
En un plazo de entre 30 y 120 días después del autoinjerto, se logra la regeneración del tejido propio y la lesión se considera curada cuando se completa la última capa de la piel.
Los primeros resultados fueron considerados alentadores. En un paciente con quemaduras, la piel tratada con esta técnica recuperó el 95% de su elasticidad, frente al 75% obtenido con piel artificial.
El procedimiento presenta varias ventajas. Al utilizar exclusivamente piel del propio paciente, se elimina el riesgo de rechazo inmunológico y de contaminación con materiales biológicos. Además, permite una cicatrización más estable y visualmente más natural que la obtenida con injertos sintéticos.
La obtención del fragmento de piel es un procedimiento mínimamente invasivo, de carácter ambulatorio y con anestesia local, o durante la internación en el caso de pacientes quemados. A su vez, el desarrollo de esta piel autóloga reduce de manera significativa los costos del tratamiento en comparación con los sustitutos dérmicos comerciales.

