Piden perpetua por el crimen de Sebastián Ochoa

Perpetua para dos acusados por el homicidio de un joven en José C. Paz

Familiares reclaman justicia por Sebastián Ochoa

NewsITe

La Fiscalía y la querella solicitaron la pena de prisión perpetua para Hernán Bonda y Elías Fernández, acusados de haber participado en el crimen de Sebastián Ochoa, el joven de 26 años asesinado durante un violento robo ocurrido el 19 de enero de 2024 en el partido bonaerense de José C. Paz.

El caso generó una fuerte conmoción en la zona y volvió a poner en agenda la problemática de la inseguridad vinculada a los motochorros en el conurbano bonaerense. Ochoa, trabajador de una estación de servicio, fue atacado cuando regresaba a su casa luego de finalizar su jornada laboral.

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En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Elizabeth, la madre de la víctima, detalló que su abogada, Marcela Durán, y la fiscal de la causa, Ana María Armetta, reclamaron la máxima pena prevista en el Código Penal para ambos imputados, bajo la calificación de homicidio criminis causa, agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas.

“Los acusan por lo más grave que hay en nuestro Código Penal”, expresó la mujer, que volvió a exigir justicia por su hijo y destacó el acompañamiento de familiares de otras víctimas de la inseguridad que se acercaron a respaldarla durante el proceso.

El veredicto y el avance de la causa

De acuerdo con lo informado por la familia y las partes acusadoras, el veredicto se dará a conocer el próximo miércoles 9 de septiembre, a las 9.30, en una audiencia virtual del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 del Departamento Judicial de San Martín, con sede en Lincoln 381.

En esa instancia, los jueces deberán resolver si hacen lugar al pedido de prisión perpetua para Bonda y Fernández, mientras sigue pendiente la búsqueda de otros dos sospechosos que permanecen prófugos y que, según la investigación, también habrían participado del hecho.

Un ataque sin resistencia y dos prófugos

El asesinato de Ochoa se produjo cuando el joven se retiró de su empleo en una estación de servicio y fue perseguido durante nueve cuadras por cuatro delincuentes que se movilizaban en dos motos robadas. Según la reconstrucción judicial, los motochorros lo interceptaron, lo obligaron a descender de su vehículo y, pese a que la víctima no se resistió y entregó el rodado, le dispararon por la espalda cuando se alejaba del lugar.

La familia reclama que se intensifique la búsqueda de los otros dos implicados, cuyas identidades no fueron completamente difundidas. Uno de ellos es conocido por el apodo de “Pasi” o “Pasita”.

“Todos tienen miedo de declarar. Van al barrio y nadie lo conoce. Tiene nombre y apellido en la causa, pero la gente no quiere hablar”, lamentó Elizabeth, que definió como “cobardes” a los presuntos asesinos de su hijo.

Una familia marcada por la violencia

Sebastián trabajaba como playero en una estación de servicio Shell. Era padre de un nene de un año y ocho meses y esperaba el nacimiento de su segunda hija, a quien nunca llegó a conocer a causa del crimen. Para sus allegados, el juicio representa una instancia clave para lograr algo de reparación simbólica, aunque insisten en que nada devolverá la vida del joven.

Organizaciones que acompañan a familiares de víctimas de delitos se sumaron al pedido de justicia y remarcan la importancia de que se avance no sólo con la condena a los dos acusados, sino también con la captura de los prófugos y el esclarecimiento total del hecho.

Mientras tanto, la familia de Ochoa anticipó que seguirá presente en cada instancia judicial y continuará visibilizando el caso para que, según sus palabras, “nadie se olvide de lo que pasó con Sebastián” y para que otras familias no tengan que atravesar situaciones similares.

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