Acusan “censura extraordinaria” en un histórico diario militar

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Tres periodistas despedidos del diario militar estadounidense Stars and Stripes iniciaron una demanda federal contra el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y otros dos altos funcionarios del Pentágono. Sostienen que su salida fue parte de un intento deliberado de silenciar coberturas críticas y recortar la histórica independencia editorial del medio.
La presentación judicial, radicada en un tribunal federal, también apunta al portavoz del Pentágono, Sean Parnell, y a su asistente, Andrew Brey. De acuerdo con la demanda, la Administración Trump habría impulsado despidos como represalia por notas periodísticas sobre condiciones precarias a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln y por la defensa pública de la libertad de prensa por parte de los periodistas involucrados.
Los demandantes son el editor Max Lederer, el redactor jefe Erik Slavin y la reportera Lara Korte. Los tres recibieron notificaciones de despido la semana pasada, bajo el argumento formal de “insubordinación”. Según informó la cadena CBS News, citada por la Agencia Noticias Argentinas, la supuesta desobediencia estaría vinculada con entrevistas concedidas para el programa CBS Sunday Morning, emitido en julio.
En ese informe televisivo, Korte remarcó que trabajaba para Stars and Stripes, “no para el Pentágono, ni para ninguna administración, ni para ningún legislador”, en una defensa explícita de la independencia periodística del diario. Tiempo después, el medio publicó un artículo que detallaba problemas de salud mental, escasez de alimentos y falta de agua en el USS Abraham Lincoln, desplegado durante nueve meses.
Un conflicto por la independencia de un diario con historia
Lederer había anticipado su intención de jubilarse a finales de septiembre, aduciendo diferencias “fundamentales” con el Departamento de Defensa. Sin embargo, el Pentágono aceleró su salida y lo despidió antes de que pudiera concretar su retiro voluntario, según relatan los documentos judiciales.
Stars and Stripes se publica desde la Guerra Civil estadounidense y, en las últimas décadas, se convirtió en un símbolo de periodismo militar independiente: aunque se financia con fondos del gobierno, sus defensores sostienen que el Pentágono no debe dictar su línea editorial ni intervenir en la selección de contenidos.
A comienzos de este año, Parnell anunció que el Departamento de Defensa impulsaría “cambios radicales” en el diario. Habló de modernizar su funcionamiento, reorientar sus contenidos para alejarlos de lo que calificó como “distracciones progresistas que minan la moral” y enfocarlos en una “nueva generación de militares”.
Reformas, tensión interna y nuevo frente judicial
Tras esos anuncios, Slavin sostuvo que el Pentágono intentó limitar la publicación de artículos sindicados provenientes de agencias de noticias, un insumo clave para la cobertura internacional y de defensa. Para los ahora exdirectivos, esas restricciones formaron parte de un giro político que buscaba acotar voces críticas dentro de las Fuerzas Armadas.
- Los periodistas afirman que fueron sancionados por defender la libertad de prensa.
- Aseguran que las notas sobre el USS Abraham Lincoln incomodaron al alto mando.
- El gobierno, en cambio, alega insubordinación y necesidad de “reformas”.
“Trabajamos para Stars and Stripes, no para el Pentágono, ni para ninguna administración, ni para ningún legislador”, declaró Lara Korte en televisión, frase que ahora se cita como eje del conflicto.
El caso vuelve a poner en debate el equilibrio entre disciplina militar y libertad de prensa, así como el rol de los medios financiados por el Estado pero con misión periodística. Mientras avanza la demanda, el futuro de Stars and Stripes y su tradicional independencia editorial queda en el centro de una batalla política y judicial que trasciende las fronteras de Estados Unidos.

