Derrumbe en Villa Gesell: informe de parte habla de colapso “previsible y evitable”

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Un informe pericial de parte, incorporado recientemente al expediente por el derrumbe del Apart Hotel Dubrovnik en Villa Gesell, concluyó que el colapso del edificio –ocurrido en octubre de 2024 y que dejó un saldo de nueve personas fallecidas– fue “previsible y evitable”. El documento, elaborado por un perito contratado por la defensa del arquitecto imputado, Enrique Bonavita, advierte sobre fallas en columnas claves, irregularidades constructivas y ausencia de controles adecuados.
De acuerdo con el escrito al que accedió Noticias Argentinas, el análisis técnico también sugiere posibles responsabilidades administrativas vinculadas a la aprobación de la obra en condiciones que no habrían cumplido con los estándares de seguridad exigidos. El expediente continúa en plena etapa de investigación, mientras se elaboran nuevos estudios y pericias complementarias.
Familiares de víctimas y propietarios del complejo turístico son representados por el estudio jurídico encabezado por la abogada Graciela Bravo, que interviene como parte querellante. La letrada remarcó que, si bien el perito de parte atribuye el daño a deficiencias estructurales preexistentes del edificio, la defensa del profesional intentaría utilizar esas conclusiones para desligar a Bonavita de responsabilidad penal, cuestionando el nexo causal entre el proyecto, la dirección de obra y el colapso.
Bravo sostuvo que el propio informe presenta “múltiples contradicciones internas” y razonamientos “dislocados”, y subrayó que el relevamiento estructural se definió en el texto como “preciso, pero aleatorio”, expresión que, a su entender, debilita el peso probatorio de las conclusiones. La discusión sobre el valor de esta pericia se perfila como uno de los ejes centrales del proceso judicial.
Columnas claves, obra en curso y trabajos de remodelación
En paralelo, un anexo técnico elaborado por peritos de la División Investigación de Siniestros de Bomberos detalló que, al momento del derrumbe, el edificio se encontraba en plena obra: se realizaba el recambio de carpinterías en 48 balcones, trabajos en planta baja y tareas de modernización del ascensor. Las imágenes y registros incorporados al expediente muestran además la presencia de materiales de construcción, artefactos sanitarios nuevos, cañerías y elementos de plomería y electricidad recientemente instalados.
El informe de los bomberos señala que, tras el colapso, pudieron identificarse columnas denominadas “B5” y “C5” que precipitaron casi en forma vertical hacia el segundo subsuelo, sin mostrar inclinación ni vuelco lateral. Esa mecánica del colapso indicaría una falla repentina en elementos estructurales críticos. También se detectaron perfiles metálicos tipo doble T y puntales de madera en el segundo subsuelo, típicos de apuntalamientos o refuerzos, aunque no se ubicó a responsables de la obra que explicaran su colocación.
Como dato técnico, los peritos consignaron que las condiciones de viento al momento del derrumbe eran de unos 24 km/h, valores considerados normales dentro de la normativa vigente y, por lo tanto, descartados como factor determinante. Tampoco se observaron evidencias de asentamientos en las fundaciones ni de corrosión generalizada en los elementos principales; sí, en cambio, múltiples fisuras y fracturas atribuidas al propio evento de colapso.
Responsabilidades en debate y avance de la causa judicial
- El informe de parte sostiene que el cambio de uso, de vivienda multifamiliar a apart hotel, no habría incrementado sustancialmente las cargas estructurales.
- La querella insiste en que las deficiencias constructivas y la falta de controles pudieron detectarse con anterioridad al siniestro.
- Los peritos oficiales descartan, en principio, fallas del terreno y ponen el foco en el diseño y la ejecución estructural.
“El daño deriva de deficiencias estructurales preexistentes del edificio”, se lee en el informe de parte, mientras la querella remarca que el colapso “era previsible y evitable”.
El expediente se encuentra en una etapa clave, con la Justicia a la espera de nuevos informes técnicos y declaraciones que permitan reconstruir con precisión la cadena de responsabilidades. Mientras tanto, familiares de las víctimas reclaman celeridad, transparencia y sanciones ejemplares para quienes resulten responsables, en un caso que reabre el debate sobre los controles de obra, la seguridad edilicia en destinos turísticos y el rol de los organismos de contralor municipales y provinciales.

