Pellets hormonales: auge del “chip sexual” y fuertes advertencias

Pellets hormonales: el boom del llamado “chip sexual”

Profesional de la salud mostrando un pellet hormonal

NewsITe

El denominado “chip sexual” volvió a ganar lugar en la agenda mediática argentina en 2026. Se trata de pequeños pellets de hormonas bioidénticas, principalmente testosterona, que se colocan bajo la piel con la promesa de incrementar la energía, mejorar la libido y favorecer el aumento de masa muscular. La práctica, asociada a celebridades y figuras del espectáculo, genera cada vez mayor interés, pero también fuertes advertencias desde la comunidad médica.

El procedimiento consiste en insertar, mediante una mínima incisión con anestesia local en la zona de la cadera o el glúteo, un cilindro similar al tamaño de un grano de arroz. Ese pellet libera dosis graduales de hormonas durante un período que va de cuatro a seis meses, hasta que se reabsorbe por completo. En el mercado argentino, el costo total —entre el dispositivo y la práctica médica— se ubica actualmente entre los $450.000 y los $900.000, de acuerdo con la dosis indicada tras análisis de sangre previos.

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Aunque varias figuras públicas han comentado públicamente su experiencia y destacan supuestos beneficios, las sociedades científicas recuerdan que estos productos son preparaciones magistrales que no cuentan con la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) ni con aval de agencias regulatorias internacionales como la FDA. Especialistas en endocrinología y ginecología insisten en que la evidencia disponible sobre su seguridad a largo plazo es limitada.

Alertas médicas y riesgos de los pellets de testosterona

La médica ginecóloga Florencia Salort advierte que estos implantes pueden generar dosis “suprafisiológicas”, es decir, niveles de hormonas muy por encima de los que el organismo produce de manera natural. Entre los posibles efectos indeseados enumera acné, caída del cabello, cambios en el carácter con irritabilidad y, en cuadros más graves, un incremento del riesgo cardiovascular. Al no tratarse de un tratamiento aprobado por ANMAT ni por FDA, la profesional desaconseja su uso.

Otro de los puntos críticos es la imposibilidad de revertir de inmediato sus efectos. A diferencia de los geles, cremas o parches hormonales —que pueden interrumpirse apenas aparece un síntoma adverso—, el pellet sigue liberando hormonas hasta su completa reabsorción. Ese margen reducido de maniobra preocupa a las entidades científicas, que consideran que el procedimiento debe ser presentado como experimental y de riesgo, y no como una solución estética inocua.

  • Los pellets se colocan bajo la piel y actúan durante varios meses.
  • No cuentan con aprobación de ANMAT ni de la FDA para uso estético.
  • Pueden producir desde acné y alopecia hasta complicaciones cardiovasculares.
  • Su efecto no puede detenerse de forma inmediata una vez implantados.

“Ante una adversidad, el pellet no se puede extraer y su contenido sigue actuando”, advirtió la doctora Rita Caro, presidenta de la Asociación Argentina para el Estudio del Climaterio, quien remarcó que en muchos casos el descenso del deseo sexual responde a factores emocionales, de estrés o de pareja que no se resuelven con una ‘hormona mágica’.

El debate en torno a estos pellets hormonales trasciende lo estético y se vincula de lleno con la salud pública. Mientras el marketing y el mundo del espectáculo los presentan como una vía rápida para mejorar el bienestar, las entidades médicas recomiendan optar por terapias hormonales validadas, elaboradas por laboratorios industriales y con dosis ajustadas y monitoreadas. Frente a cualquier duda, la indicación es clara: consultar con profesionales idóneos y evitar tratamientos que prometen resultados inmediatos sin respaldo científico sólido.

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