El presidente de Bolivia denunció maniobras para “desmontar” la democracia

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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, lanzó una dura advertencia frente a la creciente conflictividad social y política en su país. En un acto realizado en el Palacio Quemado de La Paz, denunció que existen intentos de “desmontar” el sistema democrático mediante protestas y bloqueos organizados por sectores que reclaman su renuncia a solo seis meses de haber asumido la jefatura del Estado.
Las declaraciones se dieron durante la presentación del informe Democracia y Desarrollo 2026: Democracias bajo presión, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un documento que analiza la fragilidad institucional y los desafíos que enfrentan las democracias en la región. En ese marco, Paz Pereira situó la crisis boliviana como parte de un escenario global de tensiones políticas, pero subrayó que en su país hay actores que, a su juicio, buscan aprovechar ese contexto para desestabilizar al Gobierno.
“Esos que desde el pasado intentan destrozar esta democracia se van a ir a la cárcel, porque el valor de la democracia está por encima de cualquier interés personal”, afirmó el mandatario, en uno de los pasajes más contundentes de su discurso. Con esa frase, dejó en claro que su administración recurrirá a herramientas jurídicas para frenar lo que considera intentos de quebrar el orden constitucional.
En los últimos días, distintas organizaciones sociales y sindicales intensificaron sus medidas de fuerza. Entre ellas se cuentan la Central Obrera Boliviana (COB), movimientos indígenas, campesinos y obreros como los Ponchos Rojos, además de gremios docentes y cooperativistas mineros. Las protestas incluyen marchas y cortes de rutas, lo que agrava el clima de tensión política y profundiza el malestar generado por las dificultades económicas que atraviesa el país andino.
Los sectores movilizados reclaman la dimisión de Paz Pereira y cuestionan el rumbo económico del Gobierno, en un contexto marcado por presiones inflacionarias, pérdida de poder adquisitivo y reclamos por mayor inversión social. Analistas políticos advierten que, si no se abre una instancia de diálogo amplio, la confrontación podría escalar y poner a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones bolivianas.
Un modelo político bajo presión y el desafío institucional
Frente a las críticas, el presidente defendió su proyecto político y sostuvo que el proceso que vive Bolivia “es irreversible”. Aseguró que el país dejó atrás la lógica de un partido hegemónico —en referencia a las administraciones previas— y que hoy existe una mayor diversidad de fuerzas y voces, lo que consideró “un logro de la democracia”, aunque reconoció que el sistema institucional todavía requiere consolidarse.
- Paz Pereira vinculó las protestas con sectores “radicalizados” a los que acusa de buscar la caída de su Gobierno.
- Los movimientos sociales denuncian deterioro económico, falta de respuestas oficiales y reclaman su renuncia.
- El PNUD advierte, en su informe, que las democracias de la región atraviesan una etapa de fuerte presión y desconfianza ciudadana.
“El valor de la democracia está por encima de cualquier interés personal”, remarcó Paz Pereira, al prometer sanciones para quienes intenten “destrozar” el sistema democrático boliviano.
En este escenario, Bolivia se suma a la lista de países latinoamericanos donde la tensión entre demandas sociales, crisis económica y fragilidad institucional pone a prueba la estabilidad democrática. El desenlace de este conflicto dependerá, en buena medida, de la capacidad del Gobierno y de la oposición para encauzar las diferencias por vías pacíficas y de negociación política.

