Paz denuncia fondos narcos en protestas y llama al diálogo

“Batalla de todas las batallas”: Bolivia en tensión por bloqueos y crisis política

Rodrigo Paz durante el acto de jura de su nuevo ministro de Defensa

NewsITe

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó que el país atraviesa “la batalla de las batallas” frente a sectores que, según denunció, buscan frenar las transformaciones políticas impulsadas por su gobierno. En un contexto de fuertes bloqueos de rutas, desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, el mandatario vinculó el financiamiento de las protestas con recursos provenientes del narcotráfico y convocó a una mesa de diálogo nacional.

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Las declaraciones fueron realizadas durante la toma de juramento de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa, quien reemplaza a Marcelo Salinas. El acto se desarrolló mientras La Paz y El Alto permanecen parcialmente cercadas por cortes y movilizaciones que ya generan una emergencia humanitaria en varios centros urbanos.

Paz sostuvo que existen evidencias de que fondos originados en regiones productoras de coca y narcóticos habrían sido utilizados para sostener acciones desestabilizadoras. “No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia y el bienestar de los bolivianos”, señaló, citando informes oficiales y medios locales.

Estados de excepción y defensa de las instituciones

En el mismo discurso, el jefe de Estado confirmó que envió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para regular los estados de excepción. La iniciativa apunta, según explicó, a fortalecer el marco institucional y brindar mayor seguridad jurídica a la actuación de las Fuerzas Armadas y otras agencias del Estado en situaciones de crisis.

Paz remarcó que la prioridad del gobierno sigue siendo el diálogo y negó que se esté preparando una respuesta basada en la confrontación. El Ejecutivo busca blindar legalmente la posibilidad de intervenir ante bloqueos prolongados, pero intenta a la vez mostrarse dispuesto a negociar con los sectores movilizados para descomprimir el conflicto.

Llamado al diálogo y alivio humanitario

El mandatario informó que se convocó a una mesa de diálogo directo con organizaciones sociales que encabezan las protestas, entre ellas las federaciones Tupac Katari y Bartolina Sisa. “Los hemos convocado para tener un diálogo franco y abierto. Ya depende de ellos la prontitud para estar junto al presidente y los ministros en esa mesa”, manifestó, al destacar también el rol del vicepresidente Edmand Lara y del Parlamento en la búsqueda de consensos.

En paralelo, Paz pidió que se mantengan abiertos los corredores humanitarios para garantizar el ingreso de alimentos, medicinas y combustibles a las zonas más afectadas por los cortes de ruta. Advirtió que, de ser necesario, se aplicarán programas de acción humanitaria con participación de la Policía y las Fuerzas Armadas para evitar un colapso del abastecimiento.

Reconfiguración del gabinete y apertura a nuevos actores

La jura de Justiniano en Defensa, adelantó el mandatario, no será el último cambio en la estructura del Ejecutivo. Paz anunció que ya se trabaja en una ampliación del gabinete con el objetivo de integrar a nuevos actores sociales, en respuesta a reclamos de mayor participación en la toma de decisiones.

  • Reemplazo en el Ministerio de Defensa y eventual reestructuración de otras carteras.
  • Promesa de incorporación de sectores sociales que hoy se expresan en las calles.
  • Compromiso de avanzar hacia una “nueva Bolivia” con instituciones más fuertes.

“Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale”, expresó Paz al cerrar su mensaje.

Mientras el gobierno refuerza su discurso contra el narcotráfico y apuesta a un acuerdo político amplio, el desenlace del conflicto dependerá de la respuesta de las organizaciones movilizadas y de la capacidad de ambas partes para construir una salida negociada que permita normalizar la vida cotidiana en Bolivia.

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