Paro de 24 horas en Montevideo y tensión creciente en el sector
NewsITe
La actividad portuaria de Uruguay volvió a quedar prácticamente paralizada tras una nueva medida de fuerza dispuesta por el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA), que afecta al puerto de Montevideo y a terminales del interior del país. El conflicto, que lleva varios meses, vuelve a poner bajo presión a la cadena logística regional en un momento de alta demanda de comercio exterior.
El paro comenzó en la noche del jueves y contempla 24 horas de inactividad en la principal terminal de contenedores del país. En otros puntos estratégicos, como el puerto de Nueva Palmira, la suspensión de tareas podría extenderse por lapsos mayores, según la dinámica de cada terminal. La atención de camiones y las operaciones básicas de carga y descarga se vieron interrumpidas, generando demoras en el flujo habitual de mercaderías y reprogramaciones de itinerarios.
Desde el sindicato explican que la decisión responde a la ausencia de avances en el marco de los Consejos de Salarios, donde se negocian condiciones económicas y laborales para el sector portuario. Entre los principales reclamos figuran la implementación de jornales mínimos garantizados, mayor previsibilidad en la asignación de turnos y una actualización salarial acorde con la inflación y con los cambios operativos que atraviesan las terminales.
Negociación estancada y conflicto de fondo
Dirigentes del SUPRA plantean que no se trata solo de una pulseada coyuntural, sino de la intención de visibilizar problemas estructurales del empleo portuario. Señalan que la creciente mecanización y la reorganización de servicios han modificado las formas de trabajo, sin que ello se traduzca en mayor estabilidad ni en ingresos más previsibles para los estibadores.
Del lado empresarial, cámaras y operadores sostienen que existen propuestas sobre la mesa para preservar la continuidad de la actividad, pero admiten que persisten diferencias técnicas y económicas que complican un acuerdo inmediato. En este escenario, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social uruguayo actúa como mediador, aunque hasta el momento las rondas de diálogo no alcanzaron resultados concluyentes.
Mientras tanto, las terminales deben lidiar con buques reprogramados, acumulación de camiones en accesos y ajustes de cronogramas de carga. Para exportadores e importadores, cada día sin actividad implica mayores costos logísticos, riesgo de incumplir plazos pactados y potencial pérdida de competitividad frente a otros puertos de la región.
Antecedentes recientes y preocupación regional
La medida se inscribe en una secuencia de paros y tensiones que se repite desde el segundo semestre del año. En octubre, el puerto de Montevideo atravesó una paralización de varios días, vinculada tanto a reclamos laborales como a la implementación de nuevos esquemas operativos en la terminal de contenedores. En noviembre, el SUPRA volvió a convocar a un paro nacional de 24 horas por la falta de avances en la negociación colectiva.
Estos episodios consolidan un escenario de conflictividad prolongada que genera inquietud entre navieras, agentes de carga y empresas vinculadas al comercio exterior. La reiteración de medidas de fuerza en momentos clave del calendario logístico refuerza la percepción de fragilidad en la continuidad operativa de los puertos uruguayos.
El conflicto también tiene impacto regional. Si bien Argentina concentra la mayor parte de su comercio marítimo en terminales propias, el puerto de Montevideo funciona como una alternativa relevante para ciertas cargas, transbordos y servicios específicos. Varias compañías argentinas utilizan la capital uruguaya como punto de tránsito o consolidación, de acuerdo con decisiones operativas de las navieras.
- Reprogramación de escalas y servicios en el puerto de Montevideo.
- Demoras puntuales en operaciones de importación y exportación de la región.
- Incremento de costos logísticos para operadores y exportadores.
- Mayor incertidumbre en la planificación de cadenas de suministro.
Fuentes del sector logístico señalan que la evolución del conflicto en Uruguay será clave para el equilibrio operativo del Cono Sur en las próximas semanas, especialmente en rutas donde la coordinación portuaria resulta determinante para sostener la competitividad.
Mientras continúan las instancias de diálogo, los distintos actores del comercio exterior se mantienen en alerta a la espera de una salida negociada que permita recuperar la normalidad operativa y reducir la incertidumbre en la región.


