León XIV advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial: “El mundo no necesita una IA que disminuya la humanidad”

El Papa León XIV pidió leyes que protejan los derechos, la privacidad y las libertades frente al avance tecnológico. También alertó sobre nuevas formas de dependencia entre países y sostuvo que la inteligencia artificial debe estar al servicio del bien común.

León XIV
VaticanNews

El papa León XIV advirtió este viernes sobre los riesgos que puede generar el desarrollo de la inteligencia artificial si la tecnología avanza sin regulaciones que protejan la dignidad y los derechos de las personas. Durante un encuentro con legisladores católicos en el Vaticano, sostuvo que la IA debe permanecer al servicio de la humanidad y no convertirse en una herramienta de control o dominio.

“El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad, más bien, necesita una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica guiada por la caridad”, afirmó el Pontífice.

León XIV recibió en la Sala Clementina a los participantes de la XVII Reunión anual de la International Catholic Legislators Network, que se desarrolla en Roma hasta el 23 de agosto. El encuentro de este año tiene como eje “Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control”.

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El Papa reconoció las posibilidades que ofrece el desarrollo tecnológico, pero planteó la necesidad de establecer límites y criterios para su utilización. “Nuestra familia humana se encuentra ante una elección fundamental”, señaló.

El pedido de León XIV a los legisladores

El Pontífice pidió que las regulaciones no busquen detener el desarrollo tecnológico, sino establecer condiciones para que avance sin afectar derechos y libertades. En ese sentido, reclamó protección para los usuarios y reglas sobre el manejo de sus datos.

“Una buena legislación debería fomentar la creatividad científica y tecnológica, salvaguardando al mismo tiempo los derechos humanos y las libertades. Debería proteger a los usuarios de la explotación, salvaguardar la privacidad personal, garantizar la transparencia en el uso de las tecnologías emergentes y asegurar que estas refuercen las instituciones democráticas”, sostuvo.

Para alcanzar esos objetivos, León XIV planteó la necesidad de contar con marcos jurídicos, organismos de control independientes y políticas de educación para los usuarios. También reclamó mecanismos de vigilancia en los ámbitos local, nacional e internacional.

El Papa sostuvo que esos controles deben impedir que intereses particulares determinen los valores incorporados en los sistemas tecnológicos. También cuestionó la posibilidad de que los algoritmos sean los encargados de decidir quién obtiene visibilidad o que la búsqueda de eficiencia se coloque por encima de la dignidad de los trabajadores.

El riesgo de una nueva dependencia entre países

León XIV dedicó parte de su intervención a las diferencias económicas y tecnológicas entre las naciones. Advirtió que el desarrollo de la inteligencia artificial podría aumentar la dependencia de los países con menores recursos respecto de aquellos que concentran las principales tecnologías.

“El rápido desarrollo de la inteligencia artificial corre el riesgo de crear nuevas formas de dependencia tecnológica, con las naciones más pobres cada vez más dependientes de las más ricas”, señaló.

El Pontífice pidió permanecer atentos “para evitar que la innovación se convierta en otro vehículo de colonialismo ideológico o económico”. En ese contexto, describió esos riesgos como una nueva manifestación de “la antigua tentación del dominio y del poder sin servicio”.

Frente a esa posibilidad, sostuvo que la tecnología debe orientarse hacia el desarrollo integral de las personas. “Solo entonces la inteligencia artificial se convertirá no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común”, afirmó.

La familia frente al avance tecnológico

Durante su discurso, León XIV también ubicó a la familia como uno de los ámbitos que deben ser protegidos frente a los cambios sociales y tecnológicos. La definió como “la primera escuela de humanidad” y pidió evitar que la inteligencia artificial erosione su papel.

“Es en la familia donde aprendemos la confianza antes que el cálculo, la generosidad antes que la competición, el diálogo antes que la división y el amor antes que el poder”, expresó.

El Papa pidió además a los legisladores impulsar políticas destinadas a fortalecer el matrimonio y las familias, acompañar a los padres en la educación de sus hijos y generar condiciones para que los jóvenes puedan proyectar su futuro.

León XIV planteó así que el desafío no consiste en frenar el desarrollo de la inteligencia artificial, sino en establecer las condiciones para que permanezca subordinada a las necesidades humanas. En ese camino, reclamó legislación, controles y transparencia para acompañar una tecnología cuya presencia continúa extendiéndose en diferentes ámbitos de la sociedad.

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