El Sumo Pontífice se encuentra internado desde hace más de un mes en Roma, pero su estado de salud continúa mejorando.

El Papa Francisco presentó una “ligera mejoría” y continúa “estable”. Así lo informó hoy la Oficina de Prensa del Vaticano.
Según el nuevo parte médico, el Sumo Pontífice, de 88 años, tiene “ligeros progresos respiratorios y motores”.
Según el comunicado oficial, los médicos están reduciendo gradualmente el uso de ventilación mecánica durante la noche y de oxigenación de alto flujo durante el día. En su lugar, el Sumo Pontífice recibe oxígeno a través de cánulas nasales.
“Se trata de una reducción gradual y no de una interrupción definitiva”, aclararon desde el Vaticano.
Tratamiento y recuperación del Papa
El Papa, de 87 años, continúa con terapia farmacológica, fisioterapia motora y respiratoria. Además, sigue una dieta que incluye alimentos sólidos y mantiene su rutina de oración.
Francisco está internado en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma desde el 14 de febrero, tras ser diagnosticado con bronquitis y neumonía bilateral. Su evolución es positiva, aunque sigue en observación.
Un mensaje por la paz
En medio de su recuperación, el Pontífice escribió una carta dirigida a Luciano Fontana, director del Corriere della Sera. En ella, abogó por la paz y reclamó el desarme global.
“La guerra es absurda”, sentenció en su misiva. También reflexionó sobre la fragilidad humana y su impacto en la percepción de los conflictos.
“La fragilidad tiene el poder de hacernos más claros sobre lo que dura y lo que pasa, sobre lo que nos hace vivir y lo que mata”, escribió el Papa.
Además, hizo un llamado a la responsabilidad en el uso de las palabras en los medios de comunicación. “Nunca son sólo palabras: son hechos que construyen entornos humanos. Pueden conectar o dividir, servir a la verdad o servirse de ella”, advirtió.
Para Francisco, “la guerra sólo devasta comunidades y el medio ambiente, sin ofrecer soluciones a los conflictos”. También instó a fortalecer la diplomacia y las organizaciones internacionales, dándoles “sangre nueva y credibilidad”.
“Las religiones pueden recurrir a la espiritualidad de los pueblos para reavivar el deseo de fraternidad y justicia, la esperanza de paz”, concluyó el Papa Francisco.

