Islamabad actuó como canal de comunicación entre Washington y Teherán en medio de la guerra en el Golfo, mientras Turquía también aparece como posible sede de negociaciones para frenar la escalada.

Pakistán entregó a Irán una propuesta elaborada por Estados Unidos en un intento por abrir un canal diplomático que permita reducir la escalada bélica en el Golfo, en un contexto de guerra que ya lleva varias semanas y mantiene en vilo al sistema energético mundial. Según reveló un alto funcionario iraní bajo condición de anonimato a Reuters, tanto Pakistán como Turquía podrían servir como sede para eventuales conversaciones entre las partes.
El contacto representa una de las pocas señales de apertura por parte de Teherán, que hasta ahora ha sostenido públicamente que no existen negociaciones en curso ni intención de alcanzar un acuerdo con la administración del presidente Donald Trump. La fuente consultada indicó que Turquía también ha contribuido a los esfuerzos para frenar el conflicto y que ambos países son evaluados como posibles anfitriones de un eventual proceso de diálogo.
El contenido de la propuesta estadounidense no fue detallado, aunque se vincula con un documento marco de 15 puntos que ya había sido reportado por medios internacionales. Según pudo saber Reuters a partir de fuentes cercanas, ese plan incluiría la eliminación de reservas de uranio altamente enriquecido, la detención del programa nuclear, límites al desarrollo de misiles balísticos y el fin del financiamiento a aliados regionales.
El movimiento diplomático tuvo impacto inmediato en los mercados. El precio del petróleo registró una caída y las acciones mostraron señales de recuperación, en un escenario marcado por la expectativa de que pueda alcanzarse una salida negociada tras casi cuatro semanas de enfrentamientos que dejaron miles de muertos y alteraron el flujo energético global.
En paralelo, el Pentágono prepara el envío de miles de tropas aerotransportadas al Golfo para ampliar las opciones militares de Estados Unidos, una decisión que se suma a los contingentes de infantes de marina ya desplegados en la región. Según consignó Reuters, una unidad expedicionaria podría arribar hacia finales de mes, reforzando la presión sobre Irán.
Irán rechaza negociar mientras continúan los ataques y la tensión militar
A pesar de las gestiones diplomáticas, las autoridades iraníes mantienen un discurso de rechazo frontal a cualquier negociación con Estados Unidos. El portavoz del comando militar conjunto, Ebrahim Zolfaqari, cuestionó directamente a Trump en declaraciones a la televisión estatal: «La gente como nosotros jamás podrá llevarse bien con gente como ustedes». Y agregó: «Nadie como nosotros hará tratos con ustedes. Ni ahora ni nunca».
En la misma línea, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Beghaei, afirmó que no existen conversaciones en curso y calificó el accionar estadounidense como una “traición a la diplomacia”. «No hay conversaciones ni negociaciones entre Irán y Estados Unidos», sostuvo, al tiempo que remarcó que las fuerzas armadas están concentradas en la defensa del territorio.
Desde Israel, en tanto, se mostraron escépticos sobre la viabilidad de un acuerdo. Fuentes del gabinete de seguridad señalaron que temen que los términos propuestos sean solo un punto de partida que derive en concesiones por parte de Washington. Además, plantearon que cualquier entendimiento debería preservar la capacidad israelí de realizar ataques preventivos.
En este escenario, Trump adoptó en los últimos días una postura más moderada, al afirmar que se habían mantenido conversaciones “productivas” con funcionarios iraníes. Ese cambio de tono, que incluyó la postergación de nuevos ataques contra infraestructura energética, contribuyó a estabilizar parcialmente los mercados financieros.
Sin embargo, sobre el terreno, la guerra continúa sin señales de tregua. Las fuerzas israelíes ejecutaron nuevas oleadas de ataques sobre objetivos en Irán, incluidos complejos vinculados a la construcción naval, mientras que Teherán respondió con drones y misiles contra Israel y bases estadounidenses en la región.
Un oficial militar israelí aseguró que, pese a los anuncios diplomáticos, “todo sigue prácticamente igual” en el plano operativo. En paralelo, ataques con drones alcanzaron instalaciones en Kuwait, mientras que Arabia Saudita también reportó intentos de incursión aérea.
Desde el inicio de la ofensiva estadounidense en febrero, Irán intensificó sus acciones contra países que alojan bases militares de Estados Unidos y avanzó en el control del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Aunque Teherán aseguró ante organismos internacionales que permite el paso de buques no hostiles, en la práctica el tránsito se ha visto severamente restringido.
El conflicto, lejos de encaminarse hacia una resolución inmediata, combina señales diplomáticas incipientes con una persistente escalada militar, en un equilibrio inestable que mantiene en alerta a la comunidad internacional.

