Un día como hoy, pero de 2017, un triste acontecimiento golpeaba a la población nicoleña. Por ese entonces un acto de vandalismo provocó que el fuego atacara el templo ubicado en la intersección de Mitre y Guardia Nacional. “Sigue siendo un momento de dolor, pero también permite ver cosas positivas de parte de la comunidad que continúa haciendo mucho esfuerzo para restaurarla”, expresó el clérigo.

De la redacción de EL NORTE
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Aunque el paso del tiempo es inevitable, el triste recuerdo de lo acontecido el 26 de enero de 2017 permanece en la memoria colectiva de esta comunidad. Sucede que en aquella fecha un incendio de gran magnitud, provocado por dos hombres en un acto de vandalismo, generó graves daños edilicios en la Catedral de San Nicolás, considerada un símbolo católico de nuestra ciudad -e incluso del país-. No obstante, el golpe recibido no frenó los esfuerzos y trabajos realizados. Estos últimos presentan un avance significativo dado que la restauración ya se encuentra en el tramo final.
“Ya son siete años de aquel momento y podemos hablar de un tiempo con mucha expectativa y trabajo”, recordó el padre Javier Fortunato en diálogo con EL NORTE. El mencionado párroco -oriundo de Pergamino- llegó al templo nicoleño seis meses después del incendio y vivió en primera persona las diferentes etapas de la obra. Asimismo, destacó que para este nuevo año el Obispado espera con mucha ilusión poder recibir una ayuda económica por parte del Vaticano, una solicitud que llegó al propio papa Francisco.
Asistencia papal
Con un panorama desolador, desde la Diócesis San Nicolás optaron por solicitar apoyo en el punto más alto de la estructura católica mundial: el Vaticano. “El aporte no llegó aún porque esa fundación (Papal Foundation) tiene dos reuniones anuales y van adjudicando de un año hacia el otro. Recién al finalizar el 2023 tuvimos respuesta de que este año íbamos a recibir algo”, explicó Fortunato al respecto. La mencionada entidad se dedica a la prestación de recursos económicos para proyectos del clero alrededor del globo. El caso nicoleño llegó a sus oficinas en diciembre de 2022, pero los tiempos burocráticos de la misma dilataron el arribo del dinero. “Confiamos en que este 2024 estaríamos recibiendo el aporte papal”, subrayó el párroco en diálogo con este medio.
Consultado sobre dónde podría apuntarse esa suma que aguardan recibir, el padre Javier destacó: “Primeramente nos permitirá saldar deudas, luego terminar lo previsto y si se puede, continuar con los trabajos del atrio”.
Esfuerzo comunitario
“Sin duda sigue siendo un momento de dolor, pero también permite ver muchas cosas positivas de parte de la comunidad que sigue haciendo mucho para restaurar y mantener viva la Catedral”, manifestó el clérigo. Cabe destacar que a lo largo de este período el Obispado recibió contribuciones de los fieles, de diferentes empresas, del Ministerio de Culto y desde el Municipio. “No solo hemos arreglado lo que el incendio destrozó, sino muchas otras cosas que nos permiten tener en mejor condición el templo”, subrayó.
Realizando un balance de las obras, Fortunato consideró que “este último año se pudo avanzar mucho más en lo visible. La pintura interior está prácticamente terminada, avanzamos en la instalación eléctrica y hay artefactos ya comprados, pendientes de instalación”.
Por otro lado el pergaminense sostuvo que, si bien el progreso es notorio, aún no deben precipitarse en una fecha de finalización. “Todavía nos queda bastante para culminar de modo pleno lo que es el interior. No siempre es fácil pensar en los tiempos, más en este tiempo que todo sabemos lo difícil que es obtener presupuestos y manos de obra. Creemos que serán plazos cortos, confiamos en la providencia y la oración para que sean lo más breves posibles”, analizó, y agregó: “Con la restauración, la comunidad ha logrado mantener las misas diarias, hemos tenido un hermoso año de catequesis, nuevamente las primeras comuniones se celebraron dentro del templo y logramos retomar la celebración de casamientos”.
A modo de cierre, Fortunato agradeció nuevamente a la población y destacó: “Quienes han podido ayudar, saben que su aporte permanece en el tiempo y solo Dios sabe lo que puede llegar a generar. Poder estar aportando para la restauración de un templo es estar dando también vida en orden al futuro. La restauración edilicia y de la fe van de la mano”.

