Ernestina Pavlovsky, una personal trainer de 33 años, lleva casi un mes detenida en Texas después de ser arrestada el 1° de agosto en el aeropuerto de Miami. Su caso se suma al de Iliana Lick, la niñera argentina que fue detenida por el ICE en julio y recuperó la libertad el 11 de agosto tras permanecer casi un mes bajo custodia.

Ernestina “Tina” Pavlovsky, una personal trainer argentina de 33 años, permanece detenida en Texas desde hace casi un mes luego de ser arrestada por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE. La detención ocurrió el 1° de agosto en el aeropuerto de Miami, cuando regresaba a Aspen, Colorado, donde vive desde hace 13 años.
Pavlovsky había viajado a Florida para visitar a su familia. Según relató su pareja, Cody Kosinski, agentes vestidos de civil la interceptaron en la puerta de embarque y la pusieron bajo custodia. Luego fue trasladada por distintos centros de detención hasta llegar a una instalación de Laredo, Texas, donde permanece actualmente.
El caso se conoce pocas semanas después de que otra argentina detenida por el ICE recuperara la libertad. Se trata de Iliana Noeli Lick, una niñera de 30 años que había sido arrestada el 11 de julio en el aeropuerto de Filadelfia cuando viajaba para asistir a un partido del Mundial. Permaneció cerca de un mes detenida y finalmente fue liberada tras el pago de una fianza de 10.000 dólares.
Un trámite migratorio que quedó inconcluso
La situación de Pavlovsky está vinculada con su estatus migratorio. La argentina ingresó originalmente a Estados Unidos con una visa de turista y, según su entorno, había iniciado un proceso para regularizar su permanencia. Ese trámite quedó inconcluso después de su divorcio de un ciudadano estadounidense, con quien estuvo casada durante cinco años. No tiene antecedentes penales.
Antes de ser detenida, Pavlovsky y Kosinski planeaban casarse y comenzar un nuevo trámite para regularizar su situación migratoria. Ese proyecto quedó interrumpido por el arresto en Miami.
La argentina construyó durante más de una década su vida en Aspen, donde trabaja como entrenadora personal y desarrolla actividades vinculadas al deporte. Su pareja y sus allegados sostienen que nunca intentó esconderse de las autoridades y que esperaba resolver su situación migratoria.
Después de su arresto, un juez rechazó concederle la libertad bajo fianza al considerar que existía riesgo de fuga y que no tenía vínculos suficientes con Estados Unidos. Frente a esa decisión, la comunidad de Aspen comenzó una campaña para colaborar con los gastos de su defensa legal y reunió cerca de 50.000 dólares.
Mientras permanece detenida, su entorno también manifestó preocupación por las condiciones en las que se encuentra. Según los testimonios recogidos, habría tenido problemas relacionados con el acceso al agua y la alimentación, además de falta de privacidad en los espacios destinados a la higiene.

El próximo 1° de septiembre tendrá una nueva audiencia judicial. Allí podría definirse si continúa bajo custodia mientras avanza su proceso migratorio o si puede acceder a una alternativa a la detención.
El antecedente de Lick muestra que una detención por parte del ICE no necesariamente termina con una deportación inmediata. En su caso, la joven recuperó la libertad bajo fianza y regresó a Filadelfia, aunque su situación migratoria todavía debe resolverse.
Los dos casos también tienen un punto en común que explica parte de la preocupación entre los argentinos que viven en Estados Unidos. Tanto Lick como Pavlovsky llevaban años haciendo su vida en el país y fueron detenidas en aeropuertos mientras atravesaban procesos vinculados con su situación migratoria. En el caso de Pavlovsky, ahora la expectativa está puesta en la audiencia del 1° de septiembre.

