ONU alerta por El Niño: fuerte impacto climático en 2024

La OMM advierte por un episodio de El Niño potencialmente fuerte

Mapa global que ilustra el fenómeno de El Niño y sus impactos climáticos

NewsITe

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de la ONU, advirtió que existe un 80% de probabilidad de que se registre un nuevo episodio de El Niño entre junio y agosto de este año, con posibilidades de que alcance una intensidad fuerte. El fenómeno podría agravar sequías, lluvias extremas y olas de calor tanto en superficie terrestre como en los océanos, en un contexto de calentamiento global ya sin precedentes.

El Niño es un patrón climático natural asociado al aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Esta alteración modifica los regímenes de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta, con impactos que incluyen inundaciones, incendios forestales, pérdidas agrícolas y riesgos sanitarios. Para Sudamérica, y en particular para la Argentina, sus efectos suelen sentirse en el agro, la gestión del agua y la infraestructura urbana.

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“La ciencia es clara: El Niño está llegando a nuestras puertas en los próximos meses. Las condiciones de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se está calentando y su impacto será aún más severo, llegará más lejos y cruzará fronteras con una velocidad devastadora”, advirtió la OMM en un comunicado difundido por la prensa internacional.

Probabilidades elevadas y antecedentes recientes

De acuerdo con los pronósticos de la OMM, las chances de que este episodio se mantenga al menos hasta noviembre rondan o superan el 90%. Los datos relevados entre finales de abril y mediados de mayo muestran que la temperatura de la superficie del mar en la región del Pacífico utilizada como referencia ya se encontraba en valores compatibles con El Niño, reforzada por temperaturas subsuperficiales superiores en más de 6 ºC respecto de la media.

El episodio más reciente de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene registro. Ese evento contribuyó significativamente a que el planeta anotara temperaturas globales récord, con olas de calor persistentes, derretimiento acelerado de glaciares y estrés hídrico en amplias zonas agrícolas.

Alertas tempranas y preparación de los países

La secretaria general de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, destacó la necesidad de que los gobiernos y sectores sensibles al clima se preparen con antelación frente a un posible El Niño fuerte. La funcionaria subrayó que la organización trabaja en conjunto con otros centros científicos para emitir pronósticos estacionales detallados y alertas tempranas a escala regional y nacional.

“Los pronósticos estacionales anticipados y las alertas tempranas son fundamentales para salvar vidas y mitigar el impacto sobre nuestras economías y nuestras comunidades”, remarcó Saulo.

La OMM recomienda a los países reforzar sus sistemas de vigilancia meteorológica, revisar planes de gestión del riesgo y coordinar acciones entre organismos de protección civil, sectores productivos y organizaciones humanitarias. Aunque El Niño es un fenómeno recurrente que suele comenzar a desarrollarse entre marzo y junio y alcanza su pico entre noviembre y febrero, el escenario actual de calentamiento global amplifica sus efectos y obliga a redoblar la preparación.

En la Argentina, especialistas señalan que seguir de cerca los informes oficiales y las actualizaciones de la OMM y del Servicio Meteorológico Nacional será clave para que provincias, municipios, productores y comunidades puedan anticiparse a eventuales inundaciones, sequías u olas de calor asociadas a este nuevo episodio de El Niño.

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