Omar Centurión, de 64 años y oriundo de San Nicolás, se presenta en el centro rosarino con su instrumento. Mientras interpreta piezas musicales, da a conocer una aplicación experimental que traduce imágenes en sonidos para personas sin visión.


Omar Centurión, oriundo de San Nicolás, se instaló con su bandoneón en el centro de Rosario y convirtió la música callejera en una escena habitual de la peatonal Córdoba. Allí interpreta sus piezas mientras los transeúntes se detienen, lo filman y colaboran con dinero.
A sus pies, una pequeña valija con billetes de mil y dos mil pesos funciona como punto de aporte. Sobre ella, un cartel sintetiza su propuesta: “Gracias por disfrutar la música. Bandoneón rojo. Sistema experimental para no videntes”. También exhibe datos para transferencias y su cuenta de Instagram (@bandoneon.rojo), lo que amplía el alcance de su iniciativa.
Centurión, de 64 años, aprendió a tocar el bandoneón de manera autodidacta. A pesar de la complejidad del instrumento, sostiene interpretaciones firmes que logran captar la atención del público en pleno centro rosarino. En el último tiempo, su presencia se volvió recurrente y comenzó a ganar visibilidad en redes sociales.
Sin embargo, su propuesta trasciende lo musical. El nicoleño trabaja desde hace décadas en el desarrollo de un sistema orientado a personas no videntes, con el objetivo de que puedan percibir colores y formas simples a través del sonido.
“Mirá, es un proyecto de aproximadamente de treinta años, se me ocurrió que podía hacerlo y empecé a experimentar, probar de una forma y la otra”, explicó el nicoleño en los estudios de Dott. Según precisó, el sistema se basa en traducir imágenes en sonidos que se emiten con una lógica similar a la del bandoneón.
“Con una app, apuntas a una persona con la cámara y lo traduce en sonidos que permiten saber si hay una persona con remera roja o si levantó el brazo izquierdo o derecho”, indicó.
La aplicación, denominada “Bandoneón Rojo” y disponible para sistema Android, funciona como un sistema de percepción de imágenes. Según describe, lo que capta la cámara se convierte en sonido: los tonos más graves representan la posición horizontal y los más agudos la vertical, generando una representación auditiva del entorno.
El desarrollo aún se encuentra en etapa experimental. “Es de descarga gratuita, pero es experimental, hace falta mucho desarrollo”, aclaró Centurión. No obstante, consideró que puede resultar útil, especialmente para personas que nunca tuvieron visión, como una herramienta inicial de percepción.
El origen del proyecto se vincula con una experiencia personal. Durante un viaje al exterior, conoció a un músico ciego de nacimiento que tocaba un órgano de iglesia. “Fue un shock así de escuchar esa música”, recordó. A partir de ese encuentro, inició una serie de pruebas para relacionar sonido, formas y orientación espacial.
Desde entonces, el sistema avanzó mediante distintos ensayos y dispositivos. “Hace años que vengo trabajando con eso, pero ahora cuando llegó la app fue un impacto también el hecho de probarle y ver que funcionaba”, señaló.

