El Obispo Hugo Santiago presidió la misa central de San Cayetano y afirmó que “el salario digno es el signo de una economía justa”

Cientos de fieles participaron de la celebración central de San Cayetano en San Nicolás. En su mensaje, el obispo Hugo Santiago reflexionó sobre la crisis laboral, pidió por quienes no tienen trabajo y reclamó salarios y jubilaciones dignas.

La comunidad católica de San Nicolás vivió este viernes el momento central de la fiesta patronal de San Cayetano. Desde las 15, el obispo de la diócesis, Mons. Hugo Santiago, presidió la misa principal en la parroquia ubicada sobre calle Sarmiento, luego de la tradicional procesión con la imagen del santo por las calles del barrio.

Como ocurre cada 7 de agosto, numerosos fieles participaron de la celebración para agradecer, pedir trabajo y encomendar el bienestar de sus familias. La festividad reunióna vecinos de distintos puntos de la ciudad, que se acercan para compartir una jornada de oración marcada por la devoción al patrono del pan y del trabajo.

Cientos de fieles participaron de la tradicional procesión con la imagen de San Cayetano por las calles del barrio y luego colmaron el templo para asistir a la misa central de la fiesta patronal, presidida por el obispo diocesano, Mons. Hugo Santiago. En ese marco, el prelado centró su homilía en la realidad económica y laboral que atraviesa la Argentina y llamó a rezar por quienes no tienen trabajo, por los jubilados y por las familias que enfrentan dificultades para llegar a fin de mes.

La homilía del obispo, centrada en el trabajo y la dignidad humana

Durante la homilía, Mons. Hugo Santiago centró buena parte de su mensaje en la realidad económica y laboral que atraviesa la Argentina. En ese contexto, definió al trabajo como una condición indispensable para la dignidad de las personas y expresó su preocupación por la pérdida de puestos laborales, las dificultades que enfrentan numerosas pequeñas y medianas empresas y la incertidumbre de quienes hoy no logran acceder a un empleo.

El obispo sostuvo que el trabajo permite desarrollar plenamente las capacidades de cada persona y recordó una enseñanza de San Juan Pablo II, quien vinculaba el empleo con el acceso al capital y, a partir de allí, a derechos fundamentales como una vivienda digna, la educación de los hijos y el descanso. “El trabajo es sinónimo de estar vivos”, afirmó, al explicar que toda tarea implica pensar, amar lo que se hace y transformarlo en una obra concreta.

En ese sentido, remarcó que un salario digno constituye “el signo de una economía justa”. También advirtió que muchas pymes realizan un enorme esfuerzo para sostener su actividad e, incluso, afrontan pérdidas para conservar los puestos laborales. A la vez, lamentó que otras personas continúen quedándose sin trabajo en un contexto de retracción económica.

El desafío del empleo

Mons. Santiago sostuvo que el trabajo genuino representa el camino para alcanzar una vida digna y diferenció esa realidad de las políticas de asistencia que, según expresó, no promueven la autonomía de las personas. Además de garantizar ingresos, afirmó que el empleo fortalece la autoestima, favorece la salud psíquica, estimula la creatividad y ayuda a evitar el desaliento.

El obispo también dedicó un tramo de su mensaje a la situación de los jubilados. Señaló que muchos perciben haberes insuficientes frente al costo de vida y remarcó la desproporción entre lo que reciben después de una vida de trabajo y los gastos cotidianos que deben afrontar. Por ese motivo, pidió especialmente para que puedan acceder a una jubilación digna.

Sobre el final de la celebración, convocó a rezar para que “los gobiernos, sean del color que sean”, impulsen políticas capaces de generar más fuentes de trabajo en el país. Finalmente, encomendó a San Cayetano y a la Virgen María a todas las personas que hoy buscan una oportunidad laboral, con el deseo de que puedan encontrar un empleo que les permita vivir con dignidad.

La parroquia recibirá a cientos de fieles durante toda la jornada

La actividad en la parroquia San Cayetano comenzó durante la mañana con las primeras celebraciones litúrgicas. Sin embargo, la procesión y la misa presidida por el obispo constituyeron el momento de mayor convocatoria de la jornada.

Cada 7 de agosto, miles de fieles de San Nicolás y la región llegan hasta la parroquia San Cayetano, ubicada en Sarmiento 523, para venerar al patrono del pan y del trabajo, renovar su fe y elevar oraciones por un empleo, el bienestar de sus familias y un futuro con mayores oportunidades.

La programación continúa durante la tarde con nuevas celebraciones religiosas, en una fecha que cada año convoca a miles de argentinos a renovar su fe y elevar sus oraciones por el trabajo, el pan y el bienestar de sus familias.

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