La damnificada denunció daños reiterados en los vidrios de su domicilio y expresó preocupación por la violencia de los episodios que vecinos denuncian desde hace meses.

La preocupación por la inseguridad y la creciente cantidad de hechos vandálicos en Ramallo volvió a instalarse entre los vecinos luego de un nuevo ataque contra una vivienda particular, presuntamente protagonizado por menores de edad. El episodio, ocurrido en las últimas horas, se suma a una serie de situaciones similares denunciadas en distintos sectores de la ciudad y vuelve a poner en debate la falta de patrullajes preventivos y controles en las calles.
La damnificada fue Cecilia Correa, quien denunció públicamente que delincuentes atacaron nuevamente su vivienda utilizando gomeras y bolillas plomadas, provocando importantes daños en los vidrios del domicilio. Según relató, se trata de la segunda agresión sufrida en pocos días.
“La verdad ya uno se cansa, es la segunda vez que nos rompen todos los vidrios. Primero fue el viernes y ahora otra vez”, expresó con indignación.
Pero más allá de los daños materiales, la vecina manifestó su preocupación por el nivel de violencia que están adquiriendo estos hechos. Contó que al momento del ataque su hija se encontraba dentro de la vivienda y que una de las bolillas pudo haber impactado.
“Le podrían haber pegado un hondazo a mi nena, gracias a Dios no la alcanzó”, afirmó.
El caso volvió a reflejar el malestar creciente que existe en distintos barrios de Ramallo, donde vecinos denuncian desde hace meses situaciones reiteradas de vandalismo, piedrazos contra viviendas, daños en casillas de gas, robos menores y ataques contra vehículos y propiedades privadas.
En redes sociales, numerosos vecinos aseguran sentirse desprotegidos y cuestionan la escasa presencia policial y la falta de controles preventivos durante la noche. Muchos sostienen que los patrullajes son insuficientes y que las respuestas llegan tarde o directamente no alcanzan para frenar la escalada de episodios que alteran la tranquilidad cotidiana.
A esto se suma otro problema señalado por vecinos y comerciantes: la dificultad para actuar cuando los responsables son menores de edad. Según expresan, la reiteración de hechos genera impotencia y sensación de abandono, ya que muchas denuncias no avanzan o terminan sin consecuencias concretas.
Mientras tanto, desde el municipio continúan los anuncios sobre inversiones en tecnología para seguridad y la futura incorporación de sistemas de Inteligencia Artificial al Centro de Monitoreo local. Sin embargo, en distintos sectores de la comunidad crece el reclamo por medidas más inmediatas y visibles en la calle, como mayor presencia policial, recorridas preventivas y controles efectivos en los barrios.
“¿Qué está pasando, que no es el mismo Ramallo de antes?”, se preguntó la vecina damnificada, reflejando un sentimiento que hoy comparten muchos habitantes del distrito ante una problemática que parece repetirse cada vez con mayor frecuencia.

