Nueve muertos en nuevos bombardeos rusos sobre Ucrania

A más de tres años del inicio de la invasión, Ucrania vuelve a ser golpeada

Edificio residencial destruido tras bombardeo ruso en Járkov, Ucrania

NewsITe

A más de tres años del inicio de la invasión rusa, la guerra en Ucrania continúa dejando un saldo diario de víctimas civiles. En las últimas horas, al menos nueve personas murieron y varias resultaron heridas en distintos ataques rusos, según informaron autoridades locales y medios internacionales.

El hecho más grave se registró en la ciudad de Járkov, en el noreste ucraniano, donde un edificio residencial fue alcanzado por un misil balístico. Allí murieron siete personas, entre ellas dos niños, y al menos 16 vecinos sufrieron heridas de diversa consideración.

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De acuerdo con la información difundida por el portal alemán DW, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió que el número de víctimas podría aumentar, ya que los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros del inmueble destruido. “Desde anoche se está trabajando para retirar los escombros de un edificio residencial en Járkiv tras un ataque ruso con un misil balístico. La entrada del edificio quedó destruida y los pisos superiores de un edificio vecino sufrieron daños”, publicó el mandatario en su cuenta de la red social X.

Las autoridades regionales detallaron que entre las víctimas halladas en el edificio atacado se encontraban una niña de 13 años y un niño de 9, lo que vuelve a poner en primer plano el impacto del conflicto sobre la población más vulnerable. Rescatistas y personal médico permanecen en el lugar asistiendo a heridos y buscando posibles sobrevivientes.

Más ataques y víctimas en otras regiones ucranianas

La ofensiva rusa no se limitó a Járkov. En la región de Sumi, ubicada en el límite con Rusia, un joven de 24 años murió cuando un dron explotó sobre el automóvil en el que se desplazaba. El hecho se enmarca en el creciente uso de vehículos no tripulados en el frente de batalla y en zonas residenciales, una táctica que ha elevado el riesgo para la población civil lejos de las líneas principales de combate.

En la ciudad de Zaporiyia, otro de los puntos sensibles del conflicto por su cercanía a la central nuclear del mismo nombre, un bebé resultó gravemente herido en un ataque reciente. Las autoridades sanitarias locales informaron que el menor fue trasladado de urgencia a un centro médico y permanece bajo cuidados intensivos.

Por su parte, el jefe de la administración regional, Iván Fedorov, comunicó que tres personas resultaron heridas en Kiev, la capital ucraniana, y otras dos en la localidad de Chuguiv. Estos ataques se suman a una seguidilla de bombardeos y operaciones con drones que, en los últimos meses, han tenido como blanco tanto objetivos militares como infraestructuras civiles.

Una guerra prolongada y sin horizonte claro de solución

La escalada reciente de ataques vuelve a poner en evidencia que, pese a los esfuerzos diplomáticos y a las sanciones internacionales contra Moscú, la guerra en Ucrania sigue lejos de una resolución. Desde el inicio de la invasión, en febrero de 2022, organismos internacionales y organizaciones humanitarias han denunciado reiteradamente el impacto devastador del conflicto sobre la población civil, con miles de muertos, millones de desplazados y ciudades enteras parcialmente destruidas.

  • Járkov fue una de las primeras grandes urbes atacadas tras el inicio de la invasión.
  • El uso de misiles balísticos y drones se ha intensificado en los últimos meses.
  • Organismos internacionales reclaman mayor protección para la población civil.

“Cada nuevo ataque contra civiles demuestra que el tiempo no ha mitigado la brutalidad de esta guerra, sino que la ha vuelto más imprevisible y extendida”, señalan analistas internacionales consultados por medios europeos.

En este contexto, Ucrania continúa reclamando apoyo militar y humanitario a la comunidad internacional, mientras Rusia sostiene su ofensiva con ataques que se repiten casi a diario. A más de tres años del inicio del conflicto, el temor a una nueva escalada convive con el cansancio de una población que intenta reconstruir su vida bajo la amenaza constante de las sirenas antiaéreas.

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