Nueva vacuna trivalente refuerza la sanidad aviar

Nueva biotecnología para prevenir tres enfermedades clave

Aplicación de vacuna en aves de producción

NewsITe

La industria avícola suma una herramienta innovadora para reforzar la prevención sanitaria de las aves de producción. Se trata de una vacuna vectorizada trivalente que, en una sola aplicación, ofrece protección frente a tres enfermedades de alto impacto: Marek, Gumboro y, según la formulación elegida, Newcastle o laringotraqueítis infecciosa. El desarrollo apunta a mejorar la sanidad de los planteles y, al mismo tiempo, simplificar los esquemas de vacunación.

Esta tecnología biotecnológica responde a uno de los grandes desafíos de la producción moderna: asegurar una base inmunitaria sólida desde los primeros días de vida del ave, reduciendo al máximo el riesgo de infecciones que puedan afectar la salud y el rendimiento de los lotes. La lógica es clara: no esperar a que aparezca la enfermedad, sino adelantarse con una inmunidad robusta que impida su ingreso y propagación.

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Según información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la plataforma utilizada tiene amplia trayectoria internacional en vacunas vectorizadas. La nueva propuesta se presenta en dos formulaciones. Ambas protegen frente a Marek y Gumboro, pero cada una suma una tercera cobertura específica, todo dentro de un mismo vector. De este modo, los productores pueden elegir la combinación que mejor se adapte al perfil sanitario de su explotación.

Cómo actúa la vacuna y qué beneficios aporta

Una de las variantes incorpora información genética del virus de Newcastle, concretamente de la proteína de fusión. Esto permite que el sistema inmunitario de las aves reconozca al patógeno y genere defensas específicas. Ensayos presentados por la compañía muestran que la respuesta protectora se instala de forma temprana y se mantiene, frente a desafíos experimentales con el virus, hasta al menos 84 días después de la vacunación.

La otra formulación utiliza el mismo principio tecnológico, pero dirigida a la laringotraqueítis infecciosa, una enfermedad respiratoria que genera pérdidas por caída de productividad y aumento de mortalidad. En este caso, la vacuna incorpora información genética de una proteína característica del virus (gD), con el objetivo de que el organismo del ave pueda identificarlo rápidamente y montar una respuesta eficaz.

La incorporación de estas vacunas cobra especial relevancia frente al impacto de las enfermedades inmunosupresoras en la producción. Gumboro puede provocar inmunosupresión, retraso en el crecimiento y menor rendimiento, mientras que Marek es altamente contagiosa y ocasiona cuadros clínicos severos. Se estima que esta última genera pérdidas cercanas a los 2.000 millones de dólares anuales a nivel mundial, una cifra que dimensiona la importancia de prevenir.

Prevención temprana y enfoque integral de la sanidad

En este contexto, los especialistas insisten en la necesidad de proteger a las aves desde las primeras etapas de vida. La caída progresiva de la inmunidad materna abre una ventana de vulnerabilidad en los pollos jóvenes, por lo que la vacunación temprana se vuelve una pieza estratégica de los programas sanitarios avícolas, tanto en Argentina como en otros países productores.

El Dr. Pablo Fioretti, médico veterinario egresado de la UBA, especialista en avicultura y gerente técnico de Boehringer Ingelheim, remarcó la relevancia de invertir en prevención y en desarrollos de base biotecnológica que permitan anticiparse a los nuevos desafíos sanitarios de la actividad.

“La prevención es la inversión más inteligente, por eso el fortalecimiento del sistema inmunológico es determinante. Queremos destacar nuestro firme compromiso con la investigación y el desarrollo biotecnológico que le permite a la industria avícola enfrentar y controlar los nuevos desafíos sanitarios”, sostuvo el Dr. Fioretti.

Otro punto destacado es la posibilidad de aplicar estas vacunas en la planta de incubación, un eslabón clave de la cadena productiva. A través de la vacunación in ovo, los embriones reciben la dosis antes de la eclosión, lo que permite que la inmunidad comience a desarrollarse de manera anticipada y se reduzca la llamada “ventana inmunológica”, período en el que las aves quedan más expuestas.

“La vacunación de embriones (in ovo) implica que la inmunidad comienza antes de la eclosión. No hay una ventana inmunológica que incremente el riesgo de la salud de la parvada”, reforzó el especialista, al describir una metodología que gana terreno en las granjas tecnificadas.

La nueva vacuna trivalente se integra así a una estrategia sanitaria que pone el foco en la inmunidad y en la gestión preventiva de la salud animal. Para la industria avícola, esta clase de innovaciones representa una oportunidad para sostener la productividad, reducir pérdidas económicas y responder con mayor solidez a las exigencias sanitarias y comerciales de los mercados internos y externos.

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