Nueva denuncia complica aún más al expríncipe Andrés

Nueva acusación suma presión sobre el expríncipe Andrés

El expríncipe Andrés envuelto en nuevas acusaciones vinculadas a Epstein

NewsITe

El escándalo en torno a la familia real británica vuelve a quedar bajo la lupa. Una segunda mujer denunció que fue enviada al Reino Unido por el magnate Jeffrey Epstein para mantener relaciones sexuales con el expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, en un episodio que habría ocurrido en 2010.

La nueva acusación fue revelada por la cadena pública BBC y confirmada por fuentes consultadas por la agencia Noticias Argentinas. El testimonio emerge más de una década después del caso de Virginia Giuffre, la víctima que se convirtió en la principal denunciante contra Epstein y cuyo relato desencadenó una serie de investigaciones internacionales sobre la red de trata y abuso sexual que habría tejido el financista, hallado muerto en una cárcel estadounidense.

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De acuerdo con Brad Edwards, abogado estadounidense que representa a esta segunda presunta víctima, el encuentro con Andrés tuvo lugar en la residencia oficial del duque en Windsor, al oeste de Londres. La mujer tenía entonces “veintitantos años” y, según su relato ante el letrado, fue trasladada al Reino Unido con el propósito específico de mantener un encuentro íntimo con el hijo de la fallecida reina Isabel II.

Tras pasar la noche en la residencia de Windsor, la joven visitó el Palacio de Buckingham, uno de los símbolos de la monarquía británica. El episodio se enmarca en la etapa en que Epstein mantenía vínculos fluidos con personalidades del poder político, económico y social de Estados Unidos y Europa.

Un príncipe despojado de títulos y bajo creciente escrutinio

Esta nueva denuncia profundiza la crisis personal e institucional de Andrés, que desde hace años está alejado de la primera línea de la vida pública. En octubre pasado, el expríncipe fue despojado de todos sus títulos reales y de sus honores militares, además de recibir la orden de abandonar su lujosa mansión, una decisión que buscó tomar distancia formal entre la corona y los casos judiciales vinculados a Epstein.

En paralelo, medios británicos difundieron en los últimos días documentación del Departamento de Justicia de Estados Unidos y una serie de imágenes calificadas como humillantes para Andrés: en una de ellas se lo observa a cuatro patas, inclinado sobre una mujer. También trascendieron correos electrónicos en los que el duque invitaba a Epstein a reuniones “privadas” en el Palacio, lo que renueva las sospechas sobre la verdadera dimensión de su vínculo.

Presión política y pedido para que declare en Estados Unidos

Las revelaciones no solo golpean la imagen de la monarquía, sino que abren un frente político. El primer ministro británico, Keir Starmer, rompió el silencio y consideró públicamente que Andrés debería declarar ante el Congreso de Estados Unidos para aportar todo lo que sepa sobre los presuntos delitos de tráfico sexual cometidos por Epstein y sus colaboradores.

La declaración de Starmer introduce una presión institucional inédita sobre el expríncipe y alimenta el debate en el Reino Unido acerca de los límites de la responsabilidad de los miembros de la familia real frente a causas penales que trascienden fronteras. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos y colectivos de víctimas reclaman que se avance en investigaciones transnacionales que permitan esclarecer el rol de cada uno de los implicados.

La nueva denuncia contra Andrés se suma a un entramado de causas y testimonios que siguen revelando el alcance global de la red de abusos asociada a Jeffrey Epstein.

Con más testimonios en camino y documentos aún por desclasificar, el caso promete seguir acorralando a figuras de alto perfil. La corona británica, por ahora, mantiene el silencio, mientras el expríncipe enfrenta un descrédito público que parece profundizarse con cada nueva revelación.

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