Durante una conferencia de prensa, el intendente buscó justificar la política tributaria de su gestión en medio de crecientes cuestionamientos.

En medio del creciente malestar de comerciantes, productores rurales y vecinos por el aumento de tasas municipales, el intendente de Ramallo, Mauro Poletti, encabezó una conferencia de prensa en la que intentó defender la política tributaria de su gestión y explicar el delicado escenario financiero del Municipio. Sin embargo, gran parte de sus respuestas estuvieron centradas en justificar la presión impositiva con argumentos económicos y políticos, mientras persisten los cuestionamientos por la calidad de los servicios y el impacto sobre la actividad privada.
Poletti insistió en que el incremento de tasas forma parte de una estrategia para “diversificar la matriz tributaria” y lograr mayor independencia económica de los fondos provinciales y nacionales. Según detalló, al asumir la gestión el Municipio dependía en un 50% de recursos externos y actualmente los ingresos locales representan cerca del 68% del presupuesto.
Detrás de esa explicación técnica, sectores comerciales y empresarios vienen advirtiendo desde hace meses que la suba de tasas y contribuciones se volvió asfixiante para muchas actividades. Las críticas apuntan especialmente al incremento de la presión fiscal en un contexto de caída del consumo, retracción económica y aumento de costos operativos.
Lejos de reconocer el impacto que denuncian comerciantes y contribuyentes, el intendente minimizó los reclamos y los atribuyó a “una discusión más político-electoral que técnica”. La frase cayó mal en distintos sectores, donde consideran que el Municipio intenta desacreditar planteos genuinos vinculados a la imposibilidad de afrontar nuevos aumentos.
Además, Poletti defendió las intimaciones por deuda enviadas a contribuyentes y sostuvo que “los planes de pago siempre están”. También apeló a un discurso basado en la necesidad de sostener servicios públicos: “El mismo vecino pide pavimento, limpieza, medicamentos y recolección de residuos. No somos magos, todo eso lo sostenemos con el fruto de las tasas”, afirmó.
La respuesta, sin embargo, volvió a dejar en evidencia una de las principales críticas de la oposición y de sectores productivos: el Municipio traslada permanentemente el peso del déficit a los contribuyentes, mientras evita discutir en profundidad la eficiencia del gasto público y la calidad de las prestaciones.
En la misma línea, Poletti justificó la falta de avances en algunas obras señalando una “asfixia financiera” que, según dijo, la Provincia sufre por parte del Gobierno nacional. Así explicó, por ejemplo, que la pavimentación en La Ribera deberá hacerse con fondos municipales porque los recursos provinciales comprometidos no llegaron.
El jefe comunal también destacó la reducción de la planta municipal, que pasó —según indicó— de 1016 a 910 empleados, aunque aclaró que no hubo despidos sino jubilaciones y retiros voluntarios. Para algunos sectores, la medida resulta insuficiente frente al crecimiento sostenido de tasas y contribuciones.
En cuanto a los productores rurales, Poletti volvió a defender la tasa vial sobre combustibles y relativizó el impacto económico asegurando que representa “2.000 pesos en un tanque”. Sin embargo, productores cuestionan que el estado de muchos caminos rurales continúa siendo deficiente pese al incremento de la recaudación.

