Un informe elaborado por Great Place To Work y HIT reveló que los trabajadores que pueden decidir dónde desempeñar sus tareas tienen hasta tres veces más probabilidades de permanecer en una empresa. La flexibilidad aparece como uno de los principales desafíos para las organizaciones.

En un contexto de transformación de las dinámicas laborales, un nuevo informe elaborado por Great Place To Work y HIT concluyó que la flexibilidad ya no pasa únicamente por trabajar desde la oficina o desde el hogar. El estudio sostiene que el factor con mayor impacto en la permanencia de los empleados es la posibilidad de participar en la decisión sobre la modalidad de trabajo.
La discusión sobre si conviene trabajar de manera presencial, remota o híbrida parece haber encontrado un nuevo eje. El relevamiento, realizado a partir de más de 200 respuestas de trabajadores de diferentes industrias, sostiene que las organizaciones que ofrecen mayor autonomía sobre la modalidad laboral logran niveles superiores de compromiso, bienestar y permanencia de sus colaboradores.
Los resultados muestran que el 63% de los encuestados indicó que la modalidad de trabajo es definida exclusivamente por la empresa, mientras que apenas un 10,5% afirmó poder elegirla libremente. Otro 26,5% señaló que la decisión surge del consenso entre empleador y trabajador.
La diferencia no es menor. El informe concluye que quienes pueden elegir dónde desempeñar sus tareas tienen tres veces más probabilidades de permanecer en la organización, mientras que aquellos que participan junto a sus equipos en la decisión duplican sus posibilidades de continuidad. Incluso, el fenómeno conocido como “renunciar y quedarse” —permanecer en el puesto sin compromiso— disminuye hasta 14 veces cuando existe libertad para definir el esquema laboral.
“No es el trabajo remoto o presencial lo que fideliza al talento, sino la posibilidad de decidir”, resume el estudio.
El trabajo híbrido se consolida como el modelo predominante
El informe también permite observar cómo trabajan actualmente las organizaciones.
La modalidad híbrida concentra el 63,5% de los casos relevados, muy por encima del trabajo 100% presencial (29,5%) y del 100% remoto (7%). Entre quienes desarrollan un esquema híbrido predominan dos modalidades: un día presencial y cuatro remotos (28,3%) y tres jornadas presenciales junto con dos remotas (24,4%).
El estudio señala además que el tamaño de la empresa no determina el formato de trabajo elegido, ya que tanto organizaciones pequeñas como grandes implementan distintos esquemas sin una tendencia concluyente.
La oficina cambia: tecnología, flexibilidad y espacios compartidos
Más allá del lugar desde donde trabajan, los empleados coinciden en cómo imaginan la oficina del futuro. El 67% prefiere espacios híbridos que combinen áreas de colaboración con sectores de concentración individual, mientras que las oficinas cerradas y las salas de reuniones tradicionales quedaron relegadas.
La tecnología aparece como el elemento más valorado para desarrollar reuniones y tareas eficientes, con el 15,5% de las menciones. Le siguen la accesibilidad del edificio (12,3%), los espacios privados para concentrarse (12,2%) y las áreas colaborativas (11,1%).
El informe destaca que quienes trabajan bajo esquemas híbridos priorizan especialmente contar con tecnología que permita integrar sin inconvenientes las reuniones presenciales y virtuales. En cambio, los trabajadores remotos valoran más la facilidad de acceso a la oficina y la disponibilidad de espacios privados cuando necesitan asistir presencialmente.
Además, el 69% considera que el espacio físico tiene un impacto positivo o muy positivo sobre su productividad, mientras que el 86% de quienes trabajan en modalidad híbrida sostiene que el diseño de la oficina facilita la colaboración con sus equipos.
Bienestar y beneficios: una demanda cada vez más fuerte
El estudio también muestra que los beneficios laborales dejaron de ser un complemento para convertirse en un aspecto central de la experiencia de trabajo.
El 54% de los encuestados manifestó estar satisfecho o muy satisfecho con los beneficios que recibe, aunque un 27,5% adoptó una posición neutral y otro 18,5% expresó distintos niveles de insatisfacción.
Al consultar si esos beneficios responden realmente a las necesidades personales y familiares, el 51% respondió estar de acuerdo o totalmente de acuerdo, mientras que cerca de un cuarto manifestó algún grado de desacuerdo. Entre quienes perciben una mejor alineación predominan los trabajadores que desarrollan tareas bajo modalidad híbrida.
En materia de bienestar, las respuestas muestran un escenario dividido. Apenas el 47% considera que su empresa promueve activamente el bienestar físico y mental de sus colaboradores, mientras que un 28,5% mantiene una posición neutral y otro 24,5% no comparte esa percepción.
El informe identifica especialmente a los trabajadores de 26 a 34 años como el grupo más crítico respecto de estas políticas. Para este segmento recomienda ampliar la flexibilidad horaria, fortalecer el apoyo psicológico, incorporar beneficios familiares y diseñar programas de bienestar adaptados a estilos de vida digitales. También plantea reforzar la comunicación interna, ya que el elevado porcentaje de respuestas neutrales refleja que muchos empleados desconocen las acciones que ya existen dentro de sus organizaciones.
Salud mental: todavía persisten barreras para hablar del tema
Uno de los capítulos del informe está dedicado a la salud mental en el ámbito laboral.
El 51,5% de los trabajadores afirmó sentirse satisfecho o muy satisfecho con la posibilidad de hablar abiertamente sobre salud mental dentro de su empresa. Sin embargo, un 25,5% respondió de manera neutral y un 23% expresó distintos niveles de insatisfacción, lo que evidencia que todavía existen barreras para abordar estas situaciones con naturalidad.
El documento sostiene que promover conversaciones abiertas reduce el estigma, mejora la productividad, fortalece el clima laboral y permite detectar tempranamente cuadros de ansiedad, depresión o agotamiento antes de que se conviertan en problemas mayores. También remarca que una cultura organizacional que prioriza la salud mental favorece la confianza entre líderes y colaboradores y mejora la reputación de las empresas como empleadoras.
Entre las recomendaciones aparecen la capacitación de los mandos medios en liderazgo empático, la creación de espacios seguros para hablar sobre salud mental, una comunicación más clara sobre los recursos disponibles y el monitoreo permanente de estas políticas.
La accesibilidad también influye en el bienestar
El traslado diario hacia el trabajo también aparece como un componente importante de la experiencia laboral. El tiempo promedio de viaje alcanza los 47,9 minutos, mientras que más de tres de cada diez trabajadores necesitan una hora o más para llegar a su lugar de trabajo. Además, la experiencia del viaje obtuvo una calificación promedio de 6,39 sobre 10, lo que refleja oportunidades de mejora.
El transporte público es el medio más utilizado (51,1%), seguido por el automóvil particular (44,1%) y la caminata (18,3%). A partir de estos resultados, el informe recomienda flexibilizar los horarios de ingreso y salida para evitar congestionamientos, promover medios de transporte sostenibles mediante incentivos y considerar el tiempo de traslado como parte de la experiencia laboral al momento de diseñar políticas de bienestar.

