El piloto argentino Nicolás Varrone competirá en Van Amersfoort Racing y se abre una posible puerta hacia Cadillac, que debutará en la máxima categoría del automovilismo

El automovilismo argentino celebra una gran noticia: Nicolás Varrone correrá desde 2026 para la escudería Van Amersfoort Racing en la Fórmula 2. La confirmación renueva la ilusión de verlo algún día en la Fórmula 1, donde su vínculo con General Motors podría ser clave.
La posibilidad, aunque difícil, es real. Varrone forma parte del programa de pilotos de General Motors, marca que desembarcará en la Fórmula 1 el próximo año con Cadillac. La nueva escudería tendrá como pilotos al mexicano Sergio “Checo” Pérez y al finlandés Valtteri Bottas, ambos con amplia trayectoria y la misión de desarrollar un monoplaza que podría tener un inicio complicado en la categoría reina.
Una oportunidad en el horizonte
Tanto Pérez, de 35 años, como Bottas, de 36, atraviesan la etapa final de sus carreras, lo que abre una futura oportunidad para Varrone si logra destacarse en la Fórmula 2. Sin embargo, el reto será enorme: Van Amersfoort Racing ocupa actualmente los últimos puestos en el campeonato de constructores, por lo que el argentino deberá sobresalir por mérito propio.
En paralelo, competirá directamente con otro piloto del programa de General Motors: el estadounidense Colton Herta, quien será reserva de Cadillac y también correrá en Fórmula 2, aunque con el equipo Hitech.
Rivales con proyección y experiencia
Herta, con siete temporadas en la IndyCar, acumula 19 podios, 16 poles, nueve victorias y un subcampeonato en 2024. Su experiencia lo convierte en un rival de peso dentro del esquema de la marca estadounidense.
No obstante, Varrone también llega con credenciales sólidas. A sus 24 años, fue campeón del Mundial de Resistencia de la FIA en la clase GTE AM y ganó las 24 Horas de Le Mans en 2023, logros que lo posicionan como uno de los argentinos con mayor proyección internacional.
El desafío de 2026 y la ilusión argentina
El paso por la Fórmula 2 será clave para el futuro de Varrone, que buscará impresionar a los directivos de General Motors y abrirse camino hacia Cadillac F1. Si lo consigue, podría compartir la máxima categoría con su compatriota y amigo Franco Colapinto, marcando una nueva era para el automovilismo argentino.

