Somisa atraviesa su segunda semana de entrenamientos con vistas a la temporada 2023 de la Liga Federal de Básquet. Los primeros días el trabajo fue ciento por ciento físico. A partir del domingo, comenzaron a hacer hincapié en lo basquetbolístico. “Es un buen grupo, con chicos que realmente se adaptaron muy rápido”, contó Nicolás Arámburu, DT somisero.

EZEQUIEL GUISONE
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Después de una muy buena actuación en el Pre-Federal, Somisa se prepara para dar pelea en la Liga Federal 2023, que comenzará a fines de este mes. El equipo nicoleño comenzó con la pretemporada el lunes 9 de enero con solo una cara nueva entre las fichas mayores: Facundo Marcos, un ala pivot formado en Unión de Sunchales, con paso reciente por Sportivo Las Parejas. Los otros mayores serán Franco Zandomeni, Ramiro Cruz y Marco Bosch, quienes continúan del torneo anterior. Los U23 serán Maximiliano Valentini (juvenil del club) y el cordobés Ulises Sangoy, ex Belgrano. Y como U21 llegaron Lucas Ferraris (Ex Porteña), Noe Grunale (Ex Comunicaciones de Pergamino) y el santiagueño Román Ise.
“Arrancamos muy bien. La primera semana fue ciento por ciento físico, y ya desde el domingo empezamos a meter básquet, a la mañana y a la tarde. Terminamos cansados pero con un balance altamente positivo, primero que todo desde lo grupal”, evaluó Nicolás Arámburu, entrenador somisero. “Es un buen grupo, con chicos que realmente se adaptaron muy rápido a los compañeros, a las instalaciones y al club, y después del carácter y la personalidad para entrenar, que es lo que más destaco y lo que hablé con cada uno de ellos previo a venir. Lo único que no íbamos a negociar es el tema de la intensidad y la actitud en los entrenamientos”, agregó.
Esta temporada los cupos mayores bajaron a cuatro por plantel y eso llevó a un cambio de fisonomía en cada club. “Creo que el torneo va a apuntar a eso. Arrancamos con siete mayores y ya estamos en cuatro, y va a bajar seguramente. “Hoy los chicos de 20 años no son los mismos que hace 4 o 5 años atrás; hoy son prácticamente profesionales, pero no dejan de ser unos chicos”, analizó Arámburu, y continuó: “Es todo un desafío para ellos también porque están lejos de sus familias, con el compromiso mucho más grande que es una participación activa dentro del equipo, y no como antes que eran prácticamente los juveniles que llevaban la ropa; hoy tienen que jugar, pisar la cancha y demostrar que están para seguir creciendo”.
En ese sentido, el DT afirmó que “nosotros siempre apostamos a eso, a que los chicos jóvenes que vayamos a traer tengan la mirada puesta hacia más arriba, apunten más alto, que estén acá como ‘de paso’ y que puedan dar un salto de calidad hacia otra categoría”.
“Volvemos a viajar otra vez con promedios de 280 o 300 kilómetros, viajes largos que tienen su costo tanto físico como económico, pero se vienen torneos totalmente diferentes”, opinó Arámburu.
En ese sentido, amplió: “Vamos a visitar a equipos con historia en la Liga Nacional y con entrenadores muy buenos, y además todos apuestan a jugar al básquet como intentamos nosotros y todos los de esta zona. No es que los de Rosario no lo hagan, pero es un juego mucho más físico, más friccionado, las canchas son totalmente diferentes. Acá nos vamos a encontrar con estadios lindos en su gran mayoría, con jugadores talentosos y grandes entrenadores. Los va a motivar a los chicos, es otra vidriera también que tienen de jugar en lugares donde el básquet fue un boom, ir a jugar a esos lugares creo que es un salto más de calidad. No sé si es mejor o peor esta zona que las anteriores de CAB 1, pero sí un salto de calidad en lo basquetbolístico”.

