Netanyahu ratifica presencia militar israelí en el sur del Líbano

Israel mantendrá la zona de seguridad en el sur del Líbano

Benjamin Netanyahu durante un acto oficial en Israel

NewsITe

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que el Ejército continuará desplegado en la denominada “zona de seguridad” en el sur del Líbano y que no habrá retirada mientras las autoridades israelíes consideren que persisten las necesidades de seguridad en la frontera norte. El mensaje llega en un contexto de tensión regional, pese al reciente memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, que incluye compromisos sobre la integridad territorial libanesa.

Las declaraciones de Netanyahu se produjeron durante la inauguración de una carretera en el bloque de asentamientos de Gush Etzion, en la Cisjordania ocupada. Allí, el líder israelí sostuvo que su gobierno seguirá actuando con “sabiduría y discreción” y que, para garantizar la protección de las comunidades del norte de Israel, resulta clave mantener la presencia militar en territorio libanés, en una franja que se extiende hasta unos 10 kilómetros dentro del país vecino.

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Israel define como “zona de seguridad” al perímetro controlado por sus fuerzas en el sur del Líbano desde el 2 de marzo, concebido como una franja de contención frente a las acciones de Hezbolá y otros grupos armados. Según Netanyahu, esa franja actúa como una barrera física entre los combatientes de la organización chiita libanesa y las localidades israelíes ubicadas del otro lado de la frontera, por lo que considera que retirarse ahora implicaría un riesgo inaceptable para la población civil.

En su discurso, el primer ministro estableció un paralelismo con la situación en la Franja de Gaza. Sostuvo que, del mismo modo en que, a su entender, Israel logró “restaurar la seguridad y la prosperidad” en ese territorio, el objetivo oficial es replicar ese escenario en las comunidades del norte del país. Sin embargo, la permanencia de tropas en suelo libanés se da en medio de llamados internacionales a reducir la intensidad del conflicto en toda la región.

Acuerdo entre Estados Unidos e Irán y tensiones regionales

El reciente memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, difundido por la Casa Blanca, establece como primer punto el “cese inmediato y permanente” de las operaciones militares en todos los frentes del conflicto actual, incluido el Líbano. Además, compromete a las partes y a sus aliados a respetar la soberanía y la integridad territorial libanesa, una cláusula que genera interrogantes sobre cómo se compatibilizará con la continuidad de la presencia militar israelí en el sur del país.

Pese a ese marco diplomático, Netanyahu reiteró que su objetivo estratégico central sigue siendo impedir que Irán acceda a armamento nuclear. Recordó que esa fue, según su interpretación, una de las motivaciones de la ofensiva israelí contra la República Islámica en febrero pasado. El mandatario insiste en que Teherán es el principal sostén político y militar de Hezbolá y un factor clave en la inestabilidad en la frontera con el Líbano.

En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ratificaron que, por el momento, mantendrán sus efectivos en la zona de seguridad “debido a las necesidades operacionales”. Voceros militares señalaron que la prioridad es eliminar amenazas directas contra los soldados desplegados y asegurar una defensa efectiva de las comunidades del norte de Israel, que en los últimos meses registraron ataques con cohetes y fuego de artillería cruzado.

Posiciones enfrentadas y desafíos para un alto el fuego duradero

La continuidad de la presencia militar israelí en el sur del Líbano plantea interrogantes sobre la implementación práctica del memorando entre Estados Unidos e Irán y sobre las posibilidades de consolidar un alto el fuego estable en la frontera. Mientras las potencias intentan encauzar una desescalada regional, sobre el terreno se mantienen los movimientos de tropas, los intercambios de fuego esporádicos y las denuncias cruzadas de violaciones a la soberanía.

Analistas internacionales advierten que la zona de seguridad podría convertirse en un foco permanente de tensión si no se acompaña de acuerdos políticos amplios que involucren al gobierno libanés, a Hezbolá y a los actores internacionales con influencia en el conflicto. De momento, el mensaje que emite Jerusalén es que cualquier repliegue dependerá exclusivamente de su evaluación de la amenaza y no de presiones externas, lo que anticipa un prolongado tironeo diplomático en los próximos meses.

“No nos retiraremos mientras las necesidades de seguridad de Israel así lo exijan”, reiteró Benjamin Netanyahu al justificar la continuidad de la zona de seguridad en el sur del Líbano.

Con este escenario, la frontera entre Israel y el Líbano continúa siendo uno de los puntos más sensibles de la crisis en Medio Oriente, donde cada gesto político o movimiento militar puede impactar en la estabilidad regional y en los esfuerzos internacionales por alcanzar un cese del fuego duradero.

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