Netanyahu insiste en desmantelar a Hezbolá y habla de paz

Netanyahu plantea una paz “lejana” mientras mantiene la ofensiva sobre Hezbolá

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que “el camino hacia la paz es largo”, pero aseguró que su gobierno está dispuesto a explorar una salida diplomática en paralelo a la presión militar sobre Hezbolá en el Líbano. Sus declaraciones se dieron en el marco de las conversaciones directas que, por primera vez en más de cuatro décadas, mantienen representantes israelíes y libaneses.

Netanyahu destacó que el diálogo, inédito en 43 años, abre una ventana para una “solución integrada” que combine acuerdos políticos con garantías de seguridad. Sin embargo, remarcó que el objetivo estratégico de Israel sigue siendo el mismo: neutralizar por completo la capacidad militar de Hezbolá a lo largo de la frontera norte.

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De acuerdo con el comunicado difundido por la oficina del primer ministro, Israel estableció una zona de seguridad en el sur del Líbano, paralela a la frontera norte israelí. En esa franja se mantienen desplegadas fuerzas israelíes con la misión de impedir incursiones y ataques con misiles antitanque, lo que –según el gobierno– habría reducido de manera sustancial el riesgo de una invasión desde territorio libanés.

Netanyahu sostuvo además que su país ya logró desactivar la mayor parte del arsenal de Hezbolá, integrado por unos 150.000 misiles y cohetes destinados a alcanzar centros urbanos israelíes. No obstante, reconoció que la amenaza no fue erradicada por completo y anticipó que aún quedan cohetes y drones por neutralizar, aunque evitó brindar detalles sobre las próximas operaciones.

Presión militar, negociaciones y alto el fuego

En su mensaje, el líder israelí insistió en que el desmantelamiento de Hezbolá requerirá “un esfuerzo constante”, así como paciencia y una conducción “inteligente” en el plano político. Analistas regionales señalan que la estrategia de Jerusalén combina el uso de la fuerza con la búsqueda de un marco diplomático que involucre al gobierno libanés y a potencias internacionales, en particular a Estados Unidos.

El contexto de estas declaraciones es un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano que entró en vigor a la medianoche, tras un anuncio del entonces presidente estadounidense, Donald Trump. La tregua apunta a frenar la escalada de fuego cruzado en la frontera y crear condiciones mínimas para avanzar en conversaciones indirectas supervisadas por Washington y otros actores internacionales.

Un proceso frágil y sin garantías

Pese a la pausa en las hostilidades, persisten fuertes interrogantes sobre la viabilidad de un acuerdo duradero. Hezbolá, respaldada por Irán y con amplia influencia en la política libanesa, mantiene una poderosa estructura militar y política. Israel, por su parte, sostiene que no aceptará un escenario en el que la organización continúe desplegando cohetes cerca de la frontera o conserve capacidad ofensiva significativa.

  • Israel mantiene tropas en una zona de seguridad del sur del Líbano para evitar incursiones.
  • Netanyahu afirma que se redujo la amenaza de unos 150.000 cohetes de Hezbolá.
  • El alto el fuego de 10 días busca abrir espacio para negociaciones diplomáticas.
  • El gobierno israelí insiste en el desmantelamiento total de la organización chiita.

“Una de nuestras manos empuña un arma, la otra se extiende hacia la paz”, resumió Netanyahu al describir la estrategia israelí frente a Hezbolá.

En este escenario, el futuro de la frontera entre Israel y Líbano dependerá tanto del resultado de las conversaciones políticas como de la evolución sobre el terreno. Mientras el gobierno israelí insiste en que no renunciará a sus exigencias de seguridad, el Líbano enfrenta la presión interna de un conflicto que afecta directamente a la población civil, en un país ya golpeado por una profunda crisis económica y social.

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