Los primeros sondeos electorales ubican al Likud como la principal fuerza política tras estas elecciones en Israel, aunque el bloque opositor conseguiría más bancas. Ninguno de los sectores alcanza la mayoría necesaria para formar gobierno y los partidos árabes podrían tener un papel decisivo.

Las elecciones parlamentarias de Israel dejaron este martes un resultado inesperado y un escenario de incertidumbre sobre la continuidad de Benjamín Netanyahu. Los primeros sondeos a pie de urna ubican al partido Likud como la fuerza más votada, pero muestran una ventaja del bloque opositor en la distribución de bancas.
Según las proyecciones de la televisión pública Kan, el partido del actual primer ministro obtendría 25 de los 120 escaños de la Knéset. En segundo lugar aparece Yashar, la fuerza encabezada por Gadi Eisenkot, con 21 representantes. El resultado sorprende porque las encuestas previas habían ubicado durante varios meses al espacio opositor por delante del oficialismo.
Sin embargo, la distribución parlamentaria presenta mayores dificultades para Netanyahu. El conjunto de fuerzas contrarias a su Gobierno alcanzaría 53 bancas, frente a las 50 de sus aliados. Ninguno de los bloques reúne los 61 escaños necesarios para garantizar una mayoría y formar gobierno.
Los sondeos anticipan una disputa ajustada por el poder
Las principales cadenas de televisión israelíes coinciden en que el Likud sería el partido más votado. No obstante, las diferencias aparecen al calcular cuántos representantes conseguiría cada fuerza y cómo quedarían conformadas las posibles alianzas.
El Canal 12 proyecta 24 bancas para el Likud y 22 para Yashar. Por su parte, el Canal 13 ubica al partido de Netanyahu con 25 escaños y al espacio de Eisenkot con 23, aunque también anticipa una ventaja para el conjunto de fuerzas opositoras.
Estas cifras corresponden a sondeos realizados al cierre de la votación y todavía no representan los resultados oficiales. El escrutinio determinará la composición definitiva del Parlamento y las posibilidades de cada sector para construir una mayoría.
Los partidos árabes podrían definir la formación del próximo Gobierno
Una de las principales novedades es el desempeño de los partidos de representación árabe, que obtendrían entre 17 y 18 bancas. Aunque estas fuerzas se oponen a Netanyahu, no integran formalmente el bloque encabezado por Eisenkot.
Su cantidad de representantes podría resultar determinante para alcanzar la mayoría parlamentaria. Sin embargo, las diferencias políticas entre esas organizaciones y algunos sectores opositores complican la posibilidad de establecer una alianza de gobierno.
El sistema político israelí exige que las distintas fuerzas negocien acuerdos para reunir al menos 61 diputados. Si ningún dirigente consigue ese respaldo, el país podría atravesar un período prolongado de negociaciones para definir quién encabezará el Ejecutivo.
Eisenkot habló de un rechazo al Gobierno de Netanyahu
Después de conocerse las primeras proyecciones, Gadi Eisenkot interpretó los resultados como una señal de desconfianza hacia el actual primer ministro. El principal referente opositor sostuvo que la mayoría de los ciudadanos busca un cambio en la conducción política del país.
“Los resultados preliminares de las encuestas apuntan a una desconfianza total hacia Netanyahu y el gobierno del 7 de octubre”, expresó el dirigente a través de sus redes sociales.
Eisenkot aseguró que, si las proyecciones se confirman, comenzará a trabajar para reunir los apoyos necesarios y reemplazar al actual Gobierno. También adelantó su intención de impulsar una coalición que permita alcanzar una mayoría parlamentaria.
El resultado definitivo dependerá ahora del escrutinio y de las negociaciones entre las distintas fuerzas políticas. Netanyahu conserva al partido más votado según los sondeos, pero enfrenta dificultades para reunir los apoyos necesarios que le permitan continuar al frente del Gobierno.

