Netanyahu fija duras condiciones para un alto el fuego
NewsITe
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, volvió a endurecer su discurso en el marco de la tensión en Medio Oriente y condicionó cualquier acuerdo de alto el fuego con Líbano al desarme de la organización chiita Hezbolá, aliada clave de Irán en la región. El mensaje fue difundido mediante un video, en medio de la escalada que mantiene a la frontera norte de Israel como uno de los focos más sensibles del conflicto.
Según señaló, en el último mes Líbano se habría acercado en varias oportunidades a Israel para explorar la posibilidad de abrir negociaciones directas tras las operaciones militares israelíes en territorio libanés. Esos contactos, siempre de acuerdo al relato de Netanyahu, apuntarían a frenar la espiral de ataques y respuestas que involucran a Hezbolá desde el inicio de la guerra en Gaza y el recrudecimiento de la disputa con Irán.
“He dado mi aprobación, con dos condiciones: queremos lograr el desarme de Hezbolá y queremos un acuerdo de paz real, que dure por generaciones”, sostuvo Netanyahu, citado por la agencia Noticias Argentinas. La exigencia de desarme implica un cambio de enorme alcance, ya que el grupo libanés mantiene un amplio arsenal de cohetes y misiles, considerado por Israel como una amenaza estratégica directa sobre su territorio.
Analistas de la región señalan que la demanda israelí choca con la realidad interna del Líbano, donde Hezbolá es a la vez fuerza política y poder militar de peso, y donde cualquier intento de desarme requeriría un consenso interno hoy inexistente. En paralelo, la comunidad internacional presiona para evitar una guerra abierta en la frontera norte israelí que pueda extender aún más la crisis en Medio Oriente.
El eje con Irán y el tablero regional
En su mensaje, Netanyahu también dejó claro que, a su juicio, la ofensiva israelí contra Irán y sus aliados está lejos de concluir. Señalando un mapa de Medio Oriente, advirtió que el llamado “eje iraní” intenta “estrangular” a Israel mediante el apoyo a grupos armados en distintos países de la región, entre ellos Hezbolá en Líbano, las milicias en Siria y las fuerzas hutíes en Yemen.
“Israel está estrangulándolos. Nosotros los golpeamos. Aún tenemos más por hacer”, subrayó el primer ministro, en una frase que refuerza la expectativa de nuevas acciones militares. Netanyahu insistió, además, en que dedicó buena parte de su carrera política y militar a impedir que Irán obtenga armas nucleares, algo que Teherán niega de manera sistemática mientras defiende el carácter pacífico de su programa atómico.
Las declaraciones reavivan el debate diplomático sobre las posibilidades de un acuerdo de seguridad duradero en la frontera israelí-libanesa. Por un lado, Israel insiste en un desarme efectivo de Hezbolá; por otro, Líbano exige el respeto a su soberanía y el retiro de todas las incursiones israelíes. En el medio, potencias occidentales y actores regionales tratan de evitar una expansión del conflicto que complique aún más un escenario ya marcado por la guerra, las sanciones y el deterioro humanitario.
“Queremos un acuerdo de paz real, que dure por generaciones”, expresó Netanyahu al condicionar cualquier entendimiento con Líbano al desarme de Hezbolá.
Mientras continúan los contactos indirectos y la presión internacional, el equilibrio en la frontera norte de Israel sigue siendo precario. Un eventual fracaso de las gestiones diplomáticas podría abrir la puerta a una escalada de mayores proporciones, con impacto sobre todo el tablero de Medio Oriente.


