Neme endurece su ofensiva contra trapitos en Mar del Plata

El intendente admite falencias en el control del espacio público

Agustín Neme y el conflicto por los trapitos en Mar del Plata

NewsITe

El intendente de General Pueyrredon, Agustín Neme, volvió a colocar en el centro de la escena el conflicto con los denominados “trapitos” en Mar del Plata. En declaraciones recientes, el jefe comunal ratificó su decisión de sostener una ofensiva municipal contra los cuidacoches ilegales, a quienes acusa de extorsionar e intimidar a vecinos y turistas en distintos sectores de la ciudad balnearia.

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La postura de Neme se inscribe en una discusión que lleva años en la ciudad y que combina seguridad, orden urbano y uso del espacio público. Sin embargo, detrás del discurso duro aflora una admisión incómoda para la propia gestión local: el municipio reconoce que durante un largo período no logró poner límites ni regular de manera efectiva la presencia de cuidacoches informales en las calles marplatenses.

El intendente sostuvo que no se trata de trabajadores aislados, sino de estructuras organizadas que operan como “mafias” y que han transformado el cobro abusivo por estacionar en un negocio que se sostiene a partir de aprietes y amenazas. En este marco, la administración municipal viene realizando operativos de control, secuestro de pecheras y presencia reforzada de inspectores y fuerzas de seguridad en zonas críticas, especialmente en áreas turísticas y de alta circulación vehicular.

Un conflicto que exige políticas sostenidas y no solo gestos

Especialistas en materia de seguridad urbana señalan que el fenómeno de los trapitos no puede abordarse únicamente con frases de mano dura ni con procedimientos esporádicos que se difunden en redes sociales. La problemática involucra, además, la planificación del estacionamiento en la vía pública, la presencia del Estado en horarios nocturnos, la coordinación con la Justicia y la posibilidad de canalizar denuncias de vecinos y comerciantes sin exponerlos a represalias.

En este sentido, la propia narrativa del intendente abre un interrogante político: si el municipio considera que existe una red de intimidación y control territorial, la sociedad demanda conocer qué acciones concretas se tomaron en años anteriores para evitar que la situación alcanzara el nivel actual. Publicar estadísticas de intervenciones, zonas intervenidas, causas judiciales iniciadas y sanciones aplicadas aparece como un paso clave para mostrar que no se trata solo de una campaña comunicacional.

  • Controles en la vía pública y presencia de inspectores en puntos conflictivos.
  • Articulación con el Poder Judicial para avanzar en causas por extorsión y amenazas.
  • Canales de denuncia para vecinos y comerciantes que sufran aprietes.
  • Revisión del esquema de estacionamiento y regulación de la actividad en eventos masivos.

“Si el intendente sostiene que hay mafias y extorsión, la sociedad espera ver cómo se desarticulan esas redes y por qué no se actuó con mayor anticipación”, señalan voces vinculadas al seguimiento de la seguridad urbana en Mar del Plata.

El desafío para Neme será demostrar que la ofensiva contra los trapitos no se limita a retirar cuidacoches de unas pocas cuadras céntricas, sino que forma parte de una estrategia integral para recuperar la autoridad estatal sobre el espacio público. En una ciudad que vive en buena medida del turismo y que busca proyectar una imagen de orden y seguridad, la capacidad del municipio para imponer reglas claras y presencia real en la calle será observada de cerca en la próxima temporada.

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