Impacto de la guerra en Medio Oriente sobre petróleo, inflación y mercados

NewsITe
El economista Gustavo Neffa analizó las consecuencias económicas de la escalada bélica en Medio Oriente, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, y trazó un pronóstico que combina una baja en el precio del petróleo con un escenario global de inflación y tasas de interés en alza.
En declaraciones a Splendid AM 990, el director de Research for Traders anticipó que el lunes próximo el barril de Brent —referencia internacional del crudo— mostraría una corrección a la baja, al tiempo que las bolsas del mundo registrarían subas tras la reacción inicial de los mercados frente al conflicto.
Neffa explicó que los ataques a instalaciones de gas y energía en la región suelen generar una fuerte volatilidad de corto plazo, pero no necesariamente una suba sostenida en los precios. “Van a bajar los precios con el ataque a centros de gas en Medio Oriente. Lo único malo es que deja secuelas en la oferta”, advirtió, al señalar que la capacidad productiva y de abastecimiento queda dañada y eso condiciona el equilibrio futuro entre oferta y demanda.
Petróleo más barato en el corto plazo, pero sostenido a futuro
De acuerdo con el economista, uno de los factores que presionará a la baja sobre el crudo es la forma en que se comunicaron las acciones militares. Sostuvo que el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, esperó al cierre de los mercados de futuros antes de anunciar nuevas medidas vinculadas a los bombardeos, buscando así moderar la reacción inmediata de los operadores y reducir la presión alcista sobre el barril.
Aun así, Neffa subrayó que “el mundo quedó golpeado en la oferta” y que, más allá del respiro de corto plazo, el precio del petróleo se mantendrá “sostenido por mucho tiempo”. Según su proyección, hacia fines de 2026 el valor del Brent se ubicaría por debajo de los US$ 100 por barril, en un marco de recomposición gradual de la producción y adaptación de la demanda global.
Beneficios comerciales para la Argentina y riesgos financieros
En cuanto al impacto para la economía argentina, Neffa consideró que el país “se va a beneficiar” en el frente externo y pronosticó que este año será recordado como uno de los mejores en términos de intercambio comercial. Citó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que prevé un superávit comercial de US$ 12.500 millones, aunque él elevó esa proyección a un rango de entre US$ 15.000 y US$ 16.000 millones, con un saldo superior a los US$ 21.000 millones para el año próximo.
“Estamos bendecidos”, resumió, aludiendo a la mejora de las cuentas externas impulsada por el sector agroexportador y el incremento de los volúmenes de venta de energía y otros commodities. Sin embargo, advirtió que el panorama es mucho menos favorable en el frente financiero, donde el aumento del riesgo país encarece el acceso al crédito y complica cualquier intento de retorno pleno a los mercados internacionales de deuda.
- El riesgo país argentino se mantiene en niveles que duplican o triplican los de economías emergentes comparables.
- Para emitir deuda a tasas razonables, Neffa indicó que sería necesario converger hacia la zona de 400 puntos básicos, como ocurrió en el caso de Ecuador tras su reestructuración.
Inflación y tasas de interés en ascenso
Respecto del vínculo entre el conflicto bélico, la inflación y las tasas de interés, Neffa advirtió que las expectativas inflacionarias a nivel global “se dispararon” por encima del 5% a un año. A la par, las tasas de interés de referencia también se ubican en niveles elevados, en línea con el principio básico de que “a mayor inflación, mayor es la tasa de interés”.
“La expectativa de inflación y tasa de interés están en alza, y eso es destructivo para el mercado de capitales. Que no se baje la tasa de interés es un freno para la economía mundial”, planteó el economista.
En ese contexto, los bancos centrales enfrentan el dilema de sostener tasas altas para contener la inflación, a costa de enfriar la actividad económica y limitar la recuperación de las inversiones. Para economías frágiles como la argentina, este escenario global de financiación cara y mayor aversión al riesgo implica desafíos adicionales para refinanciar deuda, atraer capitales y estabilizar el mercado cambiario.

