SPHEREx revela un mapa inédito de hielo interestelar

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La NASA presentó los primeros resultados de la misión SPHEREx, un observatorio espacial diseñado para estudiar el cielo en luz infrarroja, que permitió elaborar el mapa más detallado hasta ahora de hielo interestelar en la Vía Láctea. El trabajo, publicado en la revista científica The Astrophysical Journal, muestra enormes regiones heladas dentro de nubes moleculares donde nacen nuevas estrellas y sistemas planetarios.
Según la agencia espacial estadounidense, este “hielo cósmico” se distribuye en zonas de la galaxia que abarcan más de 600 años luz de diámetro. Allí, el gas y el polvo se combinan en gigantescos complejos donde la materia se concentra y colapsa por acción de la gravedad, dando origen a nuevas estrellas y, potencialmente, a futuros planetas. Para los astrónomos, comprender cómo se organiza y qué composición tiene ese hielo es clave para reconstruir la historia química del universo.
SPHEREx —cuyas siglas en inglés corresponden a Espectrofotómetro para la Historia del Universo, la Época de la Reionización y el Explorador de Hielos— fue concebido justamente para eso: relevar de manera sistemática las características químicas de distintos tipos de hielo interestelar en todo el cielo. El observatorio analiza la luz en múltiples longitudes de onda infrarrojas y, a partir de su “firma” espectral, identifica las moléculas presentes.
Agua, dióxido de carbono y las claves para la vida
Entre las sustancias detectadas se encuentran agua, dióxido de carbono y monóxido de carbono, todas fundamentales para los procesos químicos que, eventualmente, pueden dar lugar a ambientes aptos para la vida. Estos compuestos se encuentran adheridos a diminutos granos de polvo en el espacio, formando mantos helados que funcionan como verdaderos reservorios de agua.
Los investigadores sostienen que una parte significativa del agua que hoy conforma los océanos terrestres, así como los hielos que integran cometas, lunas y otros planetas del Sistema Solar, se originó en este tipo de depósitos interestelares. Estudiar esas reservas, entonces, permite retroceder en el tiempo y rastrear cómo el agua viajó desde las frías nubes moleculares hasta incorporarse a mundos rocosos como la Tierra.
Phil Korngut, uno de los coautores del estudio, comparó estas estructuras con “glaciares interestelares” capaces de abastecer de agua a futuros sistemas planetarios que nazcan en esas regiones. La imagen de ríos de hielo cósmico alimentando planetas jóvenes resume el potencial de este hallazgo para entender el vínculo entre la formación estelar y la posibilidad de vida en otros rincones de la galaxia.
Un observatorio diseñado para ver el hielo en todo el cielo
Hasta ahora, telescopios como el James Webb o el ya retirado Spitzer habían detectado moléculas heladas en distintos puntos de la Vía Láctea, pero mediante observaciones puntuales. SPHEREx, en cambio, es la primera misión pensada específicamente para realizar un relevamiento infrarrojo de gran escala, capaz de trazar un verdadero mapa galáctico de hielos.
El autor principal del trabajo, Joseph Hora, explicó que antes se esperaba encontrar hielo observando estrellas brillantes aisladas, cuya luz funciona como un “faro” que atraviesa las nubes de polvo. En esta ocasión, el enfoque fue distinto: SPHEREx observó a lo largo del plano galáctico, donde se concentra la mayor parte de las estrellas, el gas y el polvo de la Vía Láctea, aprovechando la luz de fondo difusa que recorre nubes enteras.
Gracias a esa estrategia, el observatorio pudo reconstruir cómo se distribuye el hielo en grandes estructuras, y no solo frente a objetos individuales. De este modo, los astrónomos obtienen por primera vez una visión espacialmente detallada de los lugares donde se almacena el agua y otras moléculas clave para la vida, un insumo fundamental para futuras investigaciones sobre el origen de los sistemas planetarios y la posibilidad de mundos habitables más allá del Sistema Solar.
“Es fascinante pensar que estamos ante un mapa de material que podría caer sobre planetas nacientes y, potencialmente, sustentar la vida en el futuro”, destacó Korngut al presentar los resultados.
Con nuevos relevamientos previstos para los próximos años, la misión SPHEREx se perfila como una herramienta central para conectar la química del espacio profundo con las grandes preguntas sobre el origen de la vida en el universo.

