El español cayó en la segunda ronda del torneo frente al australiano Alex de Miñaur, tras su regreso a los courts después de tres meses. En tanto, el argentino Marco Trungelliti avanzó a octavos de final.

Rafael Nadal, que volvió a competir ayer después de más de tres meses de ausencia, fue eliminado en segunda ronda del Torneo de Barcelona por el australiano Alex de Miñaur, por 7-5 y 6-1. El ganador de 22 torneos del Grand Slam compitió bien, pero terminó acusando la falta de ritmo de competición ante el australiano, número once del mundo, que aceleró en el segundo set.
”He conseguido una victoria contra Rafa en tierra, que es algo que nunca creí que iba a lograr en mi carrera”, dijo tras el partido De Miñaur. Rafa, asimismo, explicó: “No era hoy que tenía que dejar todo y morir, en Paris que sea lo que Dios quiere. Allí espero ser competitivo y allí sí que es el momento. He tenido la ocasión de decir adiós al Conde de Godó jugando. Hace una semana pensaba que no podría volver a jugar aquí. El mensaje claro antes del torneo era priorizar no tomar ningún riesgo. Lo importante era poder jugar y he jugado. Estar en la pista es una gran noticia”.
En 1h52m de juego, tras un primer set que duró 1h07m, Rafa se marchó de la cancha que lleva su nombre en el RCTB-1899 emocionado por una ovación que pudo sonar a despedida. El manacorí todavía no ha confirmado que este vaya a ser su último año, aunque sí comentó, tras perder, que lo normal es que éste haya sido su “último partido en el Godó”.
Nadal se había impuesto facilmente (6-2, 6-3) al italiano Flavio Cobolli el martes en su vuelta a la competición desde su lesión en enero en el Brisbane, pero él mismo reconoció que no era favorito ante el australiano. ”El duelo contra De Miñaur tendrá un ritmo que no sé si seré capaz de seguir, pero vamos a intentarlo”, había afirmado Nadal el martes.
Épico triunfo de Trungelliti
Durante años, el estrés que a Marco Trungelliti le provocó haber sacudido el circuito al denunciar un intento de soborno (de amaño de partidos) rechazado, valiente acción que indirectamente generó sanciones para tres tenistas argentinos, lo afectó física y emocionalmente. Las lesiones lo perturbaron, una y otra vez. Sin embargo, el tenis (la vida) le obsequió un desquite, una nueva oportunidad. A los 34 años, siendo el 197° del ranking mundial, cuando muy pocos lo esperaban, el argentino dio un fuerte golpe sobre la mesa en el tradicional ATP 500 de Barcelona, batiendo a un top 25 como el chileno Nicolás Jarry (22°), por 7-6 (7-5) y 6-3, en 1h59m, y avanzar a los octavos de final (donde el italiano Matteo Arnaldi, número 40 del mundo, será su rival).
Luego de superar los dos desafíos de la clasificación y derrotar en la primera ronda del cuadro principal al croata Duje Ajdukovic (en la que fue su primera victoria en un main draw de ATP 500), el jugador nacido en Santiago del Estero y radicado en Andorra, se plantó en el court 2 del Real Club de Tenis Barcelona con lucidez y optimismo ante un rival que en febrero pasado derrotó a Carlitos Alcaraz sobre el polvo de ladrillo de Buenos Aires y que recientemente fue cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami. Trunge no se amedrentó ante la importancia del match. Con capacidad para contener los fortísimos impactos de Jarry (el tercer mejor latinoamericano del ranking), ostento una precisa habilidad para desplazar al gigante chileno (2.01m), alterarle la altura de los tiros y cortar el peloteo con exquisitos drops, una marca registrada del argentino cuyo mejor ranking fue 112° en 2019.

(fuente La Nación)

