Del susto en la cancha al sueño de volver a jugar

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Buenos Aires, 17 de junio (NA) – La historia del argelino Nabil Bentaleb, mediocampista que enfrentó recientemente a la Selección argentina, es hoy un símbolo de supervivencia y resiliencia en el fútbol profesional. Menos de dos años atrás, el jugador vio su carrera y su vida pendiendo de un hilo tras sufrir un paro cardíaco mientras disputaba un partido informal con amigos.
Según un informe del Hospital Universitario Fundación Favaloro, al que accedió Noticias Argentinas, Bentaleb se desplomó de manera repentina y fue trasladado de urgencia. Su cuadro fue tan delicado que los médicos debieron inducirlo a un coma para estabilizarlo. En ese contexto, la posibilidad de volver al alto rendimiento parecía, como mínimo, remota.
Durante su internación y rehabilitación, los especialistas decidieron implantarle un marcapasos-desfibrilador, un dispositivo que monitorea en forma permanente el ritmo cardíaco y actúa de inmediato ante cualquier arritmia potencialmente fatal. En aquel momento, los profesionales de la salud le advirtieron que su carrera podía haberse terminado, pero el jugador se aferró a la recuperación con disciplina y paciencia.
Tras varios meses de estudios cardiológicos, controles exhaustivos y un seguimiento médico estricto, Bentaleb recibió finalmente la autorización para volver a entrenarse. El regreso competitivo no tardó en llegar: pocos días después del alta deportiva, el mediocampista se reencontró con la red y convirtió un gol con la camiseta del Lille de Francia, transformándose en un ejemplo de superación para colegas y aficionados.
Qué es un desfibrilador y por qué salva vidas
El caso del argelino vuelve a poner en foco el rol clave de la tecnología aplicada a la cardiología. El marcapasos-desfibrilador es un pequeño dispositivo que se coloca debajo de la piel y se conecta al corazón mediante cables. Su tarea es vigilar el ritmo cardíaco las 24 horas y, ante una alteración grave, aplicar una descarga eléctrica capaz de restablecer el latido normal en cuestión de segundos.
- Monitorea el corazón de manera continua.
- Detecta arritmias peligrosas en tiempo real.
- Puede emitir una descarga eléctrica que revierte el cuadro.
- Permite que muchos pacientes retomen una vida activa.
“Estos dispositivos se utilizan en pacientes que tienen riesgo de sufrir arritmias ventriculares potencialmente fatales o que ya atravesaron episodios como el que tuvo Bentaleb. En los últimos años, los avances tecnológicos permitieron que muchas personas con desfibriladores puedan retomar una vida activa e incluso, en casos seleccionados y bajo estricto seguimiento médico, volver al deporte profesional”, explica el electrofisiólogo Guillermo Carnero, del Hospital Universitario Fundación Favaloro.
“Hace algunos años, algo así era prácticamente impensado. Los avances en cardiología cambiaron por completo el pronóstico de muchos pacientes. Este tipo de casos también refuerza un mensaje preventivo clave: ante síntomas como desmayos, palpitaciones, dolor torácico o falta de aire durante el ejercicio, es fundamental la consulta médica”, subraya el especialista.
Carnero también remarca la importancia de contar con desfibriladores externos automáticos y capacitación en maniobras de RCP en clubes, gimnasios y espacios deportivos. La combinación de controles médicos, tecnología adecuada y respuesta rápida puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La historia de Bentaleb, que volvió a la élite tras un paro cardíaco, es una prueba contundente de ello.

