Murió Jürgen Habermas, maestro de la teoría crítica

Adiós a Jürgen Habermas, pilar del pensamiento contemporáneo

Retrato del filósofo alemán Jürgen Habermas

NewsITe

El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, referente central de la teoría crítica y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, murió este sábado a los 96 años, según confirmó la editorial Suhrkamp Verlag. Con su partida se va una de las últimas grandes voces de la tradición filosófica alemana, heredera de la Escuela de Fráncfort.

Nacido en 1929 en Düsseldorf, Habermas atravesó desde la niñez una operación de paladar hendido que marcó su biografía y, según él mismo reconoció, orientó su interés teórico hacia la comunicación y el lenguaje. Esa preocupación personal derivó en una vasta obra dedicada a comprender cómo se construye el entendimiento racional en la esfera pública.

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Su juventud transcurrió en la Alemania nazi: su padre integró el Partido Nacionalsocialista y el propio Habermas formó parte, a los 10 años, del Jungvolk, una organización juvenil del régimen. Aquella experiencia lo llevó, en la posguerra, a desarrollar una reflexión crítica sobre la democracia alemana, la memoria histórica y las condiciones de una esfera pública verdaderamente democrática.

De Heidegger a la Escuela de Fráncfort

En 1953, Habermas publicó en el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung un artículo en el que cuestionó con dureza la difusión de clases de 1935 de Martin Heidegger, donde el filósofo vinculado al nazismo hablaba de la “verdad interior y grandeza” del nacionalsocialismo. Aun así, Habermas sostuvo la necesidad de distinguir entre la relevancia filosófica de la obra de Heidegger y sus decisiones políticas.

Su tesis de habilitación, Strukturwandel der Öffentlichkeit (1961), se convirtió en un texto clave para pensar la transformación histórica del espacio público moderno, desde los salones ilustrados hasta los medios de comunicación de masas. Tras un paso por la Universidad de Heidelberg, en 1964 asumió la cátedra de Filosofía y Sociología en la Universidad de Fráncfort, en el lugar que había ocupado Max Horkheimer, uno de los fundadores de la Escuela de Fráncfort.

Teoría de la acción comunicativa y legado intelectual

En 1968, Habermas acompañó las protestas estudiantiles en Alemania Occidental, pero alertó contra la deriva violenta y las tentaciones autoritarias dentro de los propios movimientos emancipatorios. Tres años más tarde se trasladó al Instituto Max Planck, en Starnberg, cerca de Múnich, donde consolidó buena parte de su producción teórica.

Su obra más influyente, Teoría de la acción comunicativa (1981), reformuló la teoría crítica al colocar la comunicación orientada al entendimiento, y no al conflicto puro, en el centro de la vida social. Allí desarrolló la idea de que la legitimidad democrática se apoya en procesos de deliberación pública libres de coerciones, un aporte decisivo para el pensamiento político contemporáneo.

  • Renovó el legado de Theodor W. Adorno y Max Horkheimer para las democracias de posguerra.
  • Intervino durante décadas en debates europeos sobre integración, derechos humanos y memoria.
  • Fue referencia ineludible para la filosofía política, la sociología, la teoría del derecho y la comunicación.

“La democracia vive de supuestos que ella misma no puede garantizar”, advertía Habermas al subrayar la importancia de una esfera pública crítica y plural.

Casado desde 1955 con Ute Wesselhoeft, con quien tuvo tres hijos, Habermas mantuvo hasta avanzada edad una presencia activa en la discusión intelectual europea. Su muerte marca el cierre de una generación que tendió puentes entre la experiencia traumática del siglo XX y las preguntas urgentes de las democracias actuales.

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