Murió John Hammond Jr., leyenda del blues y puente generacional

Adiós a John Hammond Jr., guardián del blues del Delta

El guitarrista y cantante de blues John Hammond Jr. en vivo sobre el escenario

NewsITe

El guitarrista y cantante estadounidense John Hammond Jr., figura clave del revival del blues en la década del 60 y nexo directo entre los maestros del Delta y las nuevas audiencias, murió el sábado 28 de febrero a los 83 años, según confirmaron allegados a su entorno artístico. Con su partida se cierra una de las historias más singulares del blues moderno, la de un intérprete que dedicó su vida a rescatar, difundir y honrar el legado de los pioneros del género.

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Nacido el 13 de noviembre de 1942 en Nueva York, Hammond pertenecía a una familia marcada por la música: era hijo de John Hammond Sr., legendario cazatalentos de Columbia Records, responsable de descubrir y promover a figuras fundamentales como Billie Holiday, Bob Dylan y Bruce Springsteen. Sin embargo, el músico no creció junto a su padre debido a la separación de sus padres, y su vínculo con la música fue estrictamente propio: de adolescente se enamoró de la guitarra y quedó cautivado por la técnica del slide y el sonido crudo del blues rural.

Un show del guitarrista y cantante Jimmy Reed en el histórico Apollo Theater de Harlem resultó decisivo. A partir de esa experiencia, Hammond abandonó una beca en Antioch College, en plena efervescencia del folk revival de comienzos de los años 60, y se lanzó de lleno a una carrera como intérprete de blues. Para 1962 ya era una presencia habitual en cafés y festivales de la Costa Este de Estados Unidos, con un repertorio centrado en figuras como Mississippi John Hurt, Rev. Gary Davis y Skip James, artistas que en esos años vivían su propio redescubrimiento.

Su estilo, austero y poderoso, lo convirtió rápidamente en un nombre de referencia. Actuaba solo en escena, acompañado apenas por su guitarra acústica, una armónica colgada al cuello y una voz áspera y expresiva. Algunos críticos llegaron a definirlo como un “Robert Johnson blanco”, rótulo que él nunca buscó pero que graficaba la intensidad con la que abordaba el cancionero clásico. A lo largo de su carrera también lideró formaciones eléctricas, demostrando solvencia para moverse entre el blues más crudo y el sonido más urbano.

Un puente entre leyendas: Hendrix, Collins y los maestros del blues

Instalado en el Village neoyorquino a mediados de los 60, Hammond fue testigo privilegiado de la llegada a la ciudad de un joven guitarrista desconocido: Jimi Hendrix. Consciente de su talento, lo ayudó a conseguir presentaciones en el Cafe Au Go Go. Fue en ese circuito donde el músico sería descubierto por el productor Chas Chandler, quien lo llevaría a Inglaterra y lo impulsaría hacia la fama internacional. “La siguiente vez que lo vi, un año después, ya era una estrella en Europa”, recordaría Hammond años después.

Durante las décadas del 60 y 70, Hammond compartió estudios y escenarios con nombres ilustres del blues y el rock: Robbie Robertson, Duane Allman, Dr. John, Charlie Musselwhite, Michael Bloomfield y David Bromberg, entre otros. Su discografía supera las dos docenas de álbumes e incluye títulos de referencia para los amantes del género, como I Can Tell —grabado junto al bajista Bill Wyman—, Southern Fried (1968) y Source Point (1970).

Discografía clave y una misión: mantener vivo el cancionero del blues

  • En los años 90 grabó para el sello Point Blank/Virgin discos como Got Love If You Want It, Trouble No More —producido por J.J. Cale— y Found True Love, en los que profundizó su rol de intérprete y curador del repertorio.
  • En el nuevo milenio mantuvo un alto nivel de actividad con trabajos como Ready for Love (2002), producido por David Hidalgo, In Your Arms Again (2005), Push Comes to Shove (2007), el crudo Rough & Tough (2009) y el registro en vivo solista Timeless (2014).

Hammond no se presentó nunca como compositor: su misión fue custodiar y revitalizar el repertorio clásico del blues, invitando al público a descubrir a sus autores originales.

En la Argentina se presentó en dos oportunidades. Primero llegó como telonero del legendario guitarrista Albert Collins en el Teatro Gran Rex, en la década del 90, y regresó en 2005 para brindar un show propio en el ND Ateneo, donde exhibió su formato más íntimo, solo con guitarra y armónica, ante un público local fiel al blues.

Radicado en el norte de Nueva Jersey, Hammond continuó girando por Estados Unidos, Canadá y Europa hasta una edad avanzada, siempre fiel a un concepto de tradición viva: para él, el blues no era una pieza de museo, sino un fuego que se mantiene encendido al pasar de mano en mano, de generación en generación. Su muerte representa la despedida de uno de los últimos grandes intérpretes que conocieron de cerca a los maestros del Delta y supieron trasladar ese legado a las audiencias contemporáneas.

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