Adiós a Griselda Gambaro, dramaturga clave de la escena nacional

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Griselda Gambaro, una de las voces más influyentes y singulares del teatro argentino, murió este martes a los 98 años. Con una producción que se extendió por más de seis décadas, su obra dejó una marca indeleble en la dramaturgia nacional y en varias generaciones de artistas que encontraron en sus textos una forma distinta de pensar la escena y las relaciones de poder.
Nacida en 1928 en el barrio porteño de La Boca, Gambaro inició su camino en la literatura desde la narrativa. En 1963 publicó Madrigal en ciudad, distinguida por el Fondo Nacional de las Artes, y en 1965 obtuvo el Premio Emecé por El desatino. Esa misma obra marcaría su desembarco definitivo en el teatro, con un estreno en el Instituto Di Tella que supuso una ruptura frente a las formas más tradicionales que dominaban los escenarios argentinos de entonces.
A partir de allí construyó una dramaturgia propia, con rasgos cercanos al teatro del absurdo y de la crueldad, pero siempre atravesada por los conflictos políticos y sociales de su época. Piezas como Las paredes, Los siameses y El campo consolidaron su prestigio en los años 60, explorando temas como la violencia, la humillación, el sometimiento y las múltiples maneras en que el poder se ejerce sobre los cuerpos y las subjetividades.
Exilio, dictadura y resistencia cultural
La última dictadura militar dejó una marca profunda en su trayectoria. En 1977, su novela Ganarse la muerte fue prohibida por el gobierno de facto y Gambaro debió exiliarse en Barcelona junto a su marido, el artista plástico Juan Carlos Distéfano. Su nombre integró las listas negras del régimen, al tiempo que sus textos circulaban como referencia ineludible de una literatura crítica y comprometida.
Regresó al país en 1980 y en los años siguientes escribió algunas de sus obras más reconocidas, entre ellas La malasangre y Antígona furiosa, piezas que dialogan de manera directa con la violencia estatal, la memoria y la resistencia. En 1981 participó del movimiento Teatro Abierto, experiencia colectiva que desde los escenarios se plantó frente a la censura y el terror, y que se convirtió en un hito de la resistencia cultural argentina.
Un legado central para la cultura argentina
La producción de Gambaro no se limitó al teatro: también se destacó como narradora y ensayista, siempre con una mirada aguda sobre las relaciones entre opresores y oprimidos, los vínculos familiares y las grietas de la condición humana. Su escritura se caracterizó por el uso de tensiones extremas, climas inquietantes y personajes enfrentados a situaciones límite.
- A lo largo de su carrera recibió el Gran Premio a la Trayectoria Artística del Fondo Nacional de las Artes.
- Fue distinguida por Argentores y por la Fundación Konex por su aporte a la literatura y al teatro.
- Obtuvo el título de doctora honoris causa por la Universidad Nacional de las Artes.
Con su muerte se apaga una de las voces que transformaron de manera decisiva el teatro argentino del siglo XX, pero su obra permanece como referencia imprescindible para comprender la escena nacional contemporánea.
Las nuevas generaciones de dramaturgos y dramaturgas continúan leyendo, montando y discutiendo sus textos, que conservan una vigencia notable ante los debates actuales sobre violencia, memoria, género y poder. El legado de Griselda Gambaro seguirá vivo en cada escenario donde una de sus obras vuelva a interpelar al público argentino.

