Murió Ernesto Jauretche, referente del peronismo setentista

Adiós a Ernesto Jauretche, una vida de militancia y pensamiento nacional

Ernesto Jauretche, militante peronista y escritor

NewsITe

Ernesto Jauretche, histórico militante del peronismo revolucionario de los años 70, escritor y ex funcionario bonaerense, falleció a los 86 años. Sobrino del reconocido pensador nacional Arturo Jauretche, se convirtió en una figura clave para comprender las pasiones, los dilemas y las fracturas de una generación que marcó a fuego la política argentina contemporánea.

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Nacido en el seno de una familia profundamente ligada al movimiento nacional y popular, solía definirse con una frase que lo acompañó toda su vida: “Soy un peronista nacido peronista”. Esa autoidentificación expresaba tanto un origen familiar como una vocación militante que atravesó sindicatos, organizaciones políticas y espacios de reflexión intelectual.

Formado como técnico mecánico, sus primeros pasos laborales fueron en talleres y fábricas de la industria metalúrgica, donde comenzó una temprana actividad gremial en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Ese contacto con el mundo del trabajo y con las luchas obreras sería una marca permanente en su mirada política y en su producción escrita.

El legado de Arturo Jauretche y la formación intelectual

La relación con su tío Arturo Jauretche fue determinante. Ernesto solía recordar que el autor de El medio pelo en la sociedad argentina le dictaba sus textos porque no utilizaba máquina de escribir. “Mucho de lo que escribió pasó primero por mis manos”, contaba, revelando una temprana participación en los debates del pensamiento nacional.

Al calor de esas experiencias se acercó al periodismo en 1966 y profundizó su formación en economía agraria, articulando militancia política con análisis crítico de la realidad social y económica del país. Ese cruce entre práctica y reflexión atravesaría luego toda su obra.

Militancia, Montoneros y exilio en México

Durante la década del 70 integró diversas agrupaciones juveniles peronistas y, más tarde, pasó a formar parte de la estructura de Montoneros. Su compromiso lo llevó también a desempeñar funciones en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, en años marcados por una fuerte conflictividad política y social.

Las diferencias internas con la conducción de la organización guerrillera derivaron en su expulsión. La persecución de la última dictadura cívico-militar lo obligó luego a partir al exilio en México, como sucedió con buena parte de la dirigencia y militancia del peronismo revolucionario.

“Memoria de la Esperanza” y la crítica al presente

En su etapa más reciente, Jauretche volcó sus vivencias en la autobiografía “Memoria de la Esperanza. Vida, pasión y muerte de un muchacho peronista”, donde reconstruyó la epopeya de una generación que enfrentó la proscripción y la contrarrevolución iniciada en 1955.

Allí describió cómo, para aquellos jóvenes militantes, la vida individual quedaba en segundo plano frente a los grandes objetivos colectivos. El historiador Norberto Galasso lo definió como alguien que estuvo “siempre el primero en la fila de la pelea y el último en la del reparto”, una síntesis de su ética militante.

En sus intervenciones públicas de los últimos años, se mostró muy crítico con la deriva del Partido Justicialista. Señalaba que el peronismo había dejado de “arriesgar” y se había encerrado en cálculos electorales, en lugar de encarar transformaciones estructurales que modificaran la matriz económica heredada de la dictadura.

Una mirada sobre el kirchnerismo y el pensamiento de Arturo hoy

  • Reivindicó la irrupción de Néstor Kirchner en 2003 por haber “recuperado el lenguaje popular”.
  • Cuestionó que no se avanzara en la derogación de normas centrales del modelo neoliberal, como la Ley de Entidades Financieras.
  • También criticó la continuidad de la Constitución de 1994 como marco institucional que limita cambios profundos.

Hasta el final de su vida insistió en que el peronismo debía volver a centrarse en políticas de fondo que devolvieran dignidad a los sectores populares, más allá de las especulaciones coyunturales. Consultado sobre dónde se ubicaría hoy el pensamiento de Arturo Jauretche, no dudaba: sostenía que hubiera simpatizado con Néstor y Cristina Kirchner y que, probablemente, habría estado “a la cabeza” de esas disputas políticas.

“La vida de uno valía poco frente a la magnitud de los objetivos colectivos”, escribió Ernesto Jauretche al recordar la militancia de su generación.

Con su muerte, se apaga una voz representativa de una etapa clave de la historia argentina, pero perdura un legado de compromiso, reflexión crítica y fidelidad a las causas populares que seguirá alimentando el debate político e intelectual.

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