Falleció mientras realizaba una gira con la muñeca más temida del mundo. En redes, cientos de usuarios apuntan a “la verdadera Annabelle” como responsable.

Annabelle volvió a ser noticia tras la muerte de Dan Rivera, su cuidador, quien falleció en plena gira de convenciones junto a la famosa muñeca supuestamente poseída. Tenía 54 años y cuidaba el objeto desde hacía años. El hecho reavivó viejos relatos escalofriantes y despertó nuevas teorías que relacionan el fallecimiento con los supuestos poderes demoníacos del juguete.
De acuerdo a The Evening Sun, el primer medio que dio a conocer la noticia, Dan Rivera estaba en Gettysburg, Pensilvania, una de las ciudades en las que se hacía la gira Devils on the Run Tour.
Llegó con su equipo, para la Investigación Psíquica que está detrás de la custodia de todos los elementos “malignos” que tenían guardados el matrimonio de los psíquicos Ed y Lorraine Warren. Los casos que investigó la pareja dieron lugar a la franquicia cinematográfica El conjuro.
La conmoción en el entorno del influencer ocurrió cuando vieron que bomberos y médicos llegaron al hotel para atender a Dan Rivera. Según el medio no hay información oficial sobre las causas de la muerte y la autopsia tardará varios meses en tener el resultado definitivo.
La historia de Annabelle
El matrimonio Warren, conformado por Ed, un demonólogo, y Lorraine, una médium clarividente, investigó el caso en los años 70 y definió a Annabelle como un canal de manipulación de una entidad inhumana. La historia empezó en 1970, cuando Donna, una joven estudiante de enfermería, recibió la muñeca de regalo y la llevó a su departamento. Al poco tiempo, ella y su compañera notaron comportamientos extraños.
Según contaron, la muñeca caminaba sola por la casa, movía sus extremidades y las esperaba en la puerta cuando regresaban del trabajo. Pero lo más inquietante fue cuando “empezaron a encontrar mensajes en papel de pergamino con mensajes de ayuda, con la letra parecida escrita por un niño pequeño”.
Desesperadas, las jóvenes consultaron a una vidente. Ella les reveló que el espíritu de Annabelle Higgins, una niña de siete años fallecida en esa propiedad, habitaba dentro de la muñeca. “Donna le dio permiso para inhibir la muñeca y permanecer allí”, señalaron desde el sitio oficial New England Society For Psychic Research.
Tras evaluar los testimonios, los Warren concluyeron que “la muñeca en sí no estaba poseída, sino manipulada por una presencia inhumana”, con el objetivo de poseer a un ser humano. Por eso, convocaron a un sacerdote que realizó un exorcismo de siete páginas y luego trasladaron la muñeca a su propio hogar.

