Murió Clive Davis, el abogado que redefinió la música pop

El arquitecto en las sombras detrás de medio siglo de hits

Clive Davis durante un evento de la industria musical

Clive Davis, el histórico ejecutivo discográfico estadounidense que moldeó el sonido de la música popular durante más de seis décadas, murió el lunes a los 94 años. Con formación de abogado y un olfato único para detectar talento, fue pieza clave en el lanzamiento o relanzamiento de carreras como las de Bob Dylan, Janis Joplin, Santana, Bruce Springsteen, Whitney Houston, Patti Smith, Alicia Keys y Aretha Franklin, entre muchas otras figuras de primer nivel.

Nacido en Brooklyn y graduado en Derecho en la Universidad de Harvard, Davis comenzó su trayectoria lejos de los estudios de grabación. En 1960 ingresó a Columbia Records como especialista en contratos. Una de sus primeras misiones fue renegociar el contrato de Bob Dylan cuando el músico alcanzó la mayoría de edad, una gestión que impresionó a la cúpula de la compañía y le abrió la puerta a un ascenso fulminante en el negocio.

En 1967 fue designado presidente de Columbia Records, en plena ebullición del rock. A diferencia de otros ejecutivos más conservadores, entendió que el centro de gravedad de la industria se desplazaba hacia los nuevos sonidos. Ese mismo año asistió al Festival de Monterey, donde quedó impactado por Big Brother & the Holding Company, la banda de Janis Joplin. Luego sumó a Santana y Electric Flag, y más tarde incorporó a artistas que se volverían emblemas del sello, como Chicago, Billy Joel y Bruce Springsteen.

Caída, reinvención y la consolidación de un imperio musical

Su carrera tuvo un giro abrupto en 1973, cuando fue despedido de CBS tras una investigación por irregularidades financieras que derivó en una condena por evasión fiscal. Lejos de retirarse, Davis capitalizó la crisis para empezar de cero. Así nació Arista Records, el sello con el que volvió a levantar un imperio discográfico, apoyado en discos influyentes como Horses, el debut de Patti Smith, y el trabajo de bandas como Grateful Dead.

En los años 80 y 90 su legendario “oído de oro” volvió a probarse certero: desde Arista impulsó la carrera de Whitney Houston, apostó por el saxofonista Kenny G y respaldó la obra de Sarah McLachlan. En paralelo, entendió el potencial de la música country y creó Arista Nashville, hogar de figuras como Alan Jackson, Brooks & Dunn y Diamond Rio.

Aun cuando confesaba no sentirse del todo cómodo con el rap, supo rodearse de expertos. Se asoció con L.A. Reid y Babyface para lanzar LaFace Records, la plataforma que catapultó a TLC, Toni Braxton, OutKast, Monica y P!nk. Poco después cerró un acuerdo con Sean “Puffy” Combs para desarrollar Bad Boy Records, sello que alojó a The Notorious B.I.G., Faith Evans, Mase y 112, entre otros nombres centrales del hip hop de los 90.

Grammy, biografía y el legado de un “oído de oro”

En 1999, ya convertido en un referente absoluto del negocio, volvió a sorprender a la industria al reunirse con Santana para el proyecto Supernatural. El álbum se transformó en un fenómeno global: obtuvo nueve premios Grammy y vendió más de 26 millones de copias en todo el mundo, consolidando la imagen de Davis como estratega infalible para revitalizar carreras.

A comienzos de los 2000 fue desplazado de la presidencia de Arista, pero otra vez eligió la reinvención. Fundó J Records, con apoyo de BMG, y sumó rápidamente a Alicia Keys, Luther Vandross, Busta Rhymes y Rod Stewart. En 2003 regresó a la órbita de Arista como presidente y CEO de RCA Music Group. Tras la fusión entre BMG y Sony, ocupó cargos creativos clave en Sony BMG y luego en Sony Music, donde continuó influyendo en decisiones artísticas de alto impacto.

  • Ganó cinco premios Grammy como productor, entre ellos por Supernatural de Santana y Breakaway de Kelly Clarkson.
  • En 1997 recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
  • En 2000 fue incorporado al Salón de la Fama del Rock and Roll.
  • Publicó sus memorias, The Soundtrack of My Life, en 2003.
  • Su vida y carrera fueron retratadas en el documental Clive Davis: The Soundtrack of Our Lives.

Respetado por su intuición artística y cuestionado por su fuerte carácter, Clive Davis se convirtió en uno de los pocos ejecutivos capaces de definir el sonido de varias generaciones.

Con su muerte, la industria pierde a un estratega que, desde el despacho y no desde el escenario, alteró el rumbo de la música popular del siglo XX y los primeros años del XXI. Su legado se escucha todavía en los catálogos de las grandes compañías, en las listas de reproducción de las plataformas y en la memoria de artistas que encontraron en él a un socio decisivo para construir sus carreras.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -