Murió Carlos Alfredo Rinke, el “Numeral de Hierro” de la Guerra de Malvinas

El comodoro retirado falleció a los 70 años mientras esperaba un trasplante de médula. Como piloto de A-4B Skyhawk, participó en seis misiones de combate contra la flota británica durante la guerra de 1982 y regresó con vida de todas ellas.

El comodoro retirado Carlos Alfredo Rinke, veterano de la Guerra de Malvinas y conocido entre sus compañeros como el “Numeral de Hierro”, murió a los 70 años mientras aguardaba un trasplante de médula. Durante el conflicto de 1982, integró el Grupo 5 de Caza de la Fuerza Aérea Argentina y participó en seis misiones de combate a bordo de aviones Douglas A-4B Skyhawk, de las que consiguió regresar con vida.

Nacido el 17 de febrero de 1956 en la ciudad de Buenos Aires, Rinke creció en San Isidro y desarrolló desde pequeño una fuerte vocación por la aviación. Construía maquetas de aviones, esperaba con entusiasmo las exhibiciones de la Semana del Aire y el Espacio y quedó especialmente impresionado por la llegada del hombre a la Luna y la incorporación de los A-4B a la Fuerza Aérea.

Su intención de convertirse en piloto militar lo llevó a intentar ingresar a la Escuela de Aviación Militar cuando cursaba tercer año del secundario, aunque no cumplía con la edad requerida. Dos años después consiguió incorporarse y completó su formación, antes de realizar el curso de piloto de caza en Mendoza, donde recibió instrucción a bordo de un Morane Saunier.

Cuando comenzó la Guerra de Malvinas, Rinke tenía 26 años, era teniente y prestaba servicio en la V Brigada Aérea. Estaba casado, tenía una hija pequeña y esperaba el nacimiento de otra para agosto de 1982. Su bautismo de fuego llegó el 1 de mayo, cuando la escuadrilla que integraba atacó por error al buque argentino Formosa, y posteriormente participó en operaciones los días 21, 23, 25 y 27 de mayo y 8 de junio.

Las misiones de combate y la pérdida de un compañero

Una de las operaciones que marcaron su participación en la guerra ocurrió el 23 de mayo, cuando la escuadrilla Nene despegó desde Río Gallegos para atacar objetivos navales. El grupo quedó conformado por el capitán Pablo Carballo, el primer teniente Luciano Guadagnini, el teniente Carlos Rinke y el alférez Hugo Gómez, después de que problemas técnicos impidieran utilizar todos los aviones previstos inicialmente.

Los cuatro pilotos avanzaron a baja altura, separados por aproximadamente 50 metros, hasta encontrar varios buques británicos en las proximidades de la bahía de San Carlos. Carballo y Gómez se dirigieron hacia el norte para atacar la fragata Antelope, mientras Guadagnini y Rinke tomaron otra trayectoria para ejecutar su ofensiva. Durante la operación, el avión de Guadagnini recibió impactos de fuego enemigo que dañaron su ala derecha.

Aunque consiguió recuperar el control de la aeronave, Guadagnini chocó contra el mástil de la Antelope cuando intentaba retirarse y cayó al mar. La bomba que había lanzado impactó en el buque sin detonar inicialmente y quedó alojada en la cámara de suboficiales, donde causó la muerte de un camarero de 18 años. Aquella misión quedó entre los recuerdos más dolorosos de Rinke por la pérdida de su compañero.

Dos días después, el 25 de mayo, participó en otra operación que recordaría especialmente por el hundimiento del destructor británico Coventry. A diferencia de otras incursiones, los aviones argentinos lograron regresar sin sufrir derribos. Para Rinke, aquella jornada representaba uno de los episodios más significativos de su experiencia durante el conflicto.

El ataque en Bahía Agradable y su vida después de Malvinas

El 8 de junio, Rinke integró la primera oleada de ataque contra las fuerzas británicas en Bahía Agradable, escenario de una de las mayores pérdidas sufridas por el Reino Unido durante la guerra. La escuadrilla estuvo encabezada por el primer teniente Carlos Cachón e integrada también por Leonardo Carmona, Daniel Gálvez y Hugo Gómez. Las condiciones meteorológicas dificultaban la visibilidad y obligaban a los pilotos a desplazarse prácticamente al ras del agua.

Durante el acercamiento, los aviadores tuvieron dificultades para identificar los buques, que se confundían con la costa. Finalmente, Gómez consiguió localizarlos y la formación ejecutó un viraje para atacar al Sir Galahad y al Sir Tristram. Las bombas lanzadas por Cachón alcanzaron sus objetivos, mientras que las de Rinke rebotaron sobre el agua y terminaron explotando en la costa. La escuadrilla consiguió regresar después de completar la operación.

Terminada la guerra, Rinke continuó su trayectoria dentro de la Fuerza Aérea Argentina. Su último destino fue el Grupo 4 de Cazabombardeo, en Mendoza, y entre 2001 y 2002 se desempeñó como agregado aeronáutico adjunto en la Embajada Argentina en Estados Unidos. En 2005 pasó a retiro con el grado de comodoro, después de una carrera militar de más de tres décadas.

Casado con María Gabriela Fierro, fue padre de cinco hijos, María, Josefina, Tomás, Juan y Lucas, y abuelo de doce nietos. Durante sus últimos años mantuvo su vínculo con la navegación a través de un velero en el lago San Roque y, aunque no quiso escribir sobre sus experiencias en Malvinas, participaba en conferencias y visitaba escuelas para compartir sus recuerdos. Ferviente católico, acostumbraba rezar el Rosario antes de cada misión y conservó hasta sus últimos años el recuerdo de los compañeros que no regresaron. Una de sus frases sintetizaba aquella experiencia que había marcado su vida, “salir con un compañero y volver sin él… eso no se olvida”.

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