Mundial y corazón: alertan por el impacto del estrés futbolero

El Mundial, la pasión argentina y el riesgo oculto para el corazón

Hinchas de fútbol siguiendo un partido del Mundial con fuerte tensión emocional

Con el Mundial de Fútbol 2026 en el horizonte, la expectativa crece en la Argentina y en todo el planeta. Se trata del evento deportivo más convocante del mundo, una cita que reúne a millones de hinchas frente a las pantallas para compartir emociones, celebraciones y decepciones. Pero esa misma intensidad emocional que vuelve único al torneo también puede convertirse en un factor de riesgo para la salud cardiovascular, especialmente en personas con antecedentes o factores de riesgo.

Diversas investigaciones internacionales vienen registrando desde hace años un aumento de los eventos cardiovasculares agudos durante los partidos de alta tensión, particularmente cuando se trata de instancias decisivas o definiciones por penales. El cardiólogo Mariano Cavallo (M.N. 161.045), integrante del Servicio de Cardiología del Hospital Británico de Buenos Aires, explica que en esos momentos el cuerpo reacciona como si se enfrentara a una amenaza real.

Una revisión publicada en la revista científica Vascular Health and Risk Management recopiló estudios realizados en distintos torneos internacionales y concluyó que ver partidos de fútbol puede asociarse con un aumento de alrededor del 20% en el riesgo de infarto no fatal y un incremento cercano al 17% en otros eventos cardiovasculares agudos no fatales en personas predispuestas. Es decir, el corazón sufre el estrés del Mundial casi tanto como el propio protagonista dentro de la cancha.

Qué mostró la evidencia en otros Mundiales

Los datos históricos son elocuentes. Durante el Mundial de Alemania 2006, la incidencia de emergencias cardiovasculares fue 2,66 veces mayor en los períodos en los que jugó la selección alemana respecto de días comparables sin partidos. Algo similar se observó en Inglaterra tras la recordada eliminación por penales frente a Argentina en Francia 1998: las internaciones por infarto agudo de miocardio crecieron un 25% el día del encuentro y en las 48 horas posteriores.

Según detalla Cavallo, no se trata solo de la carga emocional del partido. Al estrés psicológico se suman conductas frecuentes en contextos futboleros: consumo excesivo de alcohol y tabaco, comidas copiosas y saladas, trasnoches prolongados y muchas horas de sedentarismo frente al televisor. Todo ese combo aumenta la presión arterial, acelera la frecuencia cardíaca, favorece las arritmias y puede contribuir a la formación de coágulos.

Cómo impacta el estrés del Mundial en el organismo

En situaciones de estrés intenso, el organismo libera adrenalina y otras hormonas que preparan al cuerpo para la reacción de “lucha o huida”. Esa cascada bioquímica eleva la presión arterial, contrae los vasos sanguíneos y obliga al corazón a trabajar más. En personas con enfermedad coronaria previa, hipertensión, diabetes, colesterol elevado o antecedentes familiares de infarto, este pico de exigencia puede ser el disparador de un evento agudo.

  • Aumento abrupto de la presión y la frecuencia cardíaca durante jugadas decisivas.
  • Mayor predisposición a arritmias en corazones vulnerables.
  • Riesgo de formación de coágulos que pueden obstruir arterias coronarias.
  • Potenciación de estos efectos por el alcohol, el tabaco y la falta de sueño.

De cara al Mundial 2026, los especialistas insisten en que el objetivo no es apagar la pasión sino aprender a gestionarla. Hidratarse bien, moderar el consumo de alcohol, evitar el cigarrillo, respetar la medicación indicada y realizar consultas periódicas con el cardiólogo son claves para vivir el torneo con seguridad. Como resume Cavallo, el mensaje es claro: disfrutar del fútbol con intensidad, pero entendiendo que cuidar el corazón también es parte del juego.

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