Mundial, frío y ruido: cómo evitar daños en la audición

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El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 ya se vive a la distancia en la Argentina: en bares repletos, en casas con el televisor al mango y en pantallas gigantes donde el grito de gol se mezcla con parlantes al límite. Ese combo, sumado al pico invernal de infecciones respiratorias, configura una verdadera “tormenta perfecta” para la salud auditiva.
Especialistas advierten que seguir los partidos con el volumen demasiado alto puede exponer a los oídos a más de 85 decibeles, nivel a partir del cual el daño comienza a acumularse de manera silenciosa. En las tribunas de los estadios de Estados Unidos, México o Canadá, el riesgo se multiplica: la euforia colectiva puede llevar el ruido a 100 o 110 decibeles, similar a una motosierra en funcionamiento continuo.
El peligro es que ese daño no genera dolor inmediato. Muchas veces se manifiesta después con un zumbido que tarda horas en irse o con una pérdida auditiva que se percibe recién semanas o meses más tarde. “Si ante una exposición a un ruido fuerte se lesiona el oído, la recuperación no siempre es posible o puede ser parcial. La prevención en este caso no tiene segunda oportunidad”, remarcó el otorrinolaringólogo Fernando Diamante (M.N. 93.626).
Invierno y otitis: las infecciones que se disparan con el frío
Más allá del Mundial, el invierno trae su propia serie de problemas para los oídos. La otitis media aguda es una de las afecciones más habituales en esta época. Se origina por la acumulación de fluido detrás del tímpano, generando inflamación y dolor en uno o ambos oídos. Suele estar precedida por un resfrío o una fuerte congestión nasal que inflama la trompa de Eustaquio y termina comprometiendo el oído medio.
Cuando la consulta médica se realiza a tiempo, la otitis media aguda suele evolucionar bien y no deja secuelas. El riesgo aparece cuando se demora el diagnóstico o se recurre a remedios caseros sin control profesional. Niños y adultos mayores son los más vulnerables, porque sus defensas responden peor ante los cuadros respiratorios.
En los chicos también es frecuente la otitis media serosa, que se caracteriza por acumulación de moco en los conductos auditivos. No siempre produce dolor intenso, por lo que muchas veces pasa desapercibida, pero puede afectar la audición y el rendimiento escolar. “Proteger a los chicos del frío para evitar resfriados o catarros es fundamental, porque en ellos el riesgo de compromiso auditivo es más concreto”, advirtió Diamante.
Tinnitus, cerumen y malos hábitos: otros enemigos del oído
El tinnitus —ese zumbido constante o intermitente en los oídos— también registra temporada alta en los meses fríos. Un estudio publicado en European Archives of Oto-Rhino-Laryngology detectó un aumento de los casos en invierno, asociado a factores como la vasoconstricción por el frío, la menor actividad física y el mayor consumo de café, todos elementos que pueden influir sobre la circulación y el oído interno.
El exceso de cerumen es otro problema frecuente. Con las bajas temperaturas, la cera tiende a endurecerse y formar tapones que dificultan la audición. Muchas personas intentan solucionarlo con hisopos, pero los especialistas desaconsejan esa práctica porque puede empujar la cera hacia adentro o lastimar el conducto auditivo.
“Los hisopos no están recomendados. Lo correcto es limpiar solo la parte externa de la oreja y, ante cualquier molestia, consultar al médico”, señalan los otorrinolaringólogos.
Para reducir riesgos, se recomienda cubrir los oídos con gorros u orejeras al salir, evitar cambios bruscos de temperatura, no automedicarse ante los primeros síntomas de infección y realizar una audiometría al menos una vez por año. Y, en tiempos de Mundial, ajustar el volumen a un nivel que no obligue a gritar para ser escuchado. Disfrutar de los partidos no debería tener costo auditivo.

