A 232 años de la muerte de Marat, el crimen político que inmortalizó la pintura más icónica de la Revolución Francesa

Un día como hoy, en 1793, Jean-Paul Marat fue asesinado en su bañera por Charlotte Corday, en pleno terror revolucionario. Su muerte quedó grabada en la historia gracias a un cuadro célebre de Jacques-Louis David.

Jean-Paul Marat fue asesinado el 13 de julio de 1793 en París por Charlotte Corday, una joven simpatizante del sector girondino. El crimen ocurrió en plena efervescencia de la Revolución Francesa, cuando el conflicto entre facciones internas se agudizaba. La muerte del periodista y médico jacobino marcó un punto de no retorno hacia la radicalización del proceso.

Marat tenía 50 años y padecía una enfermedad cutánea que lo obligaba a pasar largas horas en una bañera con agua medicada. En ese contexto, recibió en su hogar a Corday, quien fingió tener una lista de traidores a la revolución. Minutos después, lo apuñaló con un cuchillo de cocina.

Quién fue Jean-Paul Marat

Nacido en Suiza en 1743, Marat se estableció en Francia como médico, científico y escritor. Su papel político cobró relevancia desde 1789, cuando fundó el diario L’Ami du Peuple (El Amigo del Pueblo), uno de los medios más influyentes de la Revolución.

Desde sus páginas, defendió con vehemencia los intereses de los sans-culottes, los sectores más empobrecidos, y atacó a los moderados. Su estilo incendiario lo volvió un blanco para sus enemigos y un ídolo para las masas revolucionarias.

Contexto: la lucha entre jacobinos y girondinos

En 1793, la Revolución entró en su etapa más sangrienta. Francia estaba en guerra contra potencias extranjeras, y al mismo tiempo atravesaba una guerra civil. En el plano político, el enfrentamiento entre los jacobinos —más radicales— y los girondinos —más moderados y federalistas— dividía a la Convención Nacional.

Los jacobinos, liderados por Robespierre, Danton y Marat, habían logrado desplazar a los girondinos del poder. Charlotte Corday, vinculada a estos últimos, creyó que eliminando a Marat podía evitar una nueva ola de violencia.

El asesinato y su repercusión política

La joven viajó desde Caen hasta París con el objetivo de cometer el crimen. Tras una primera negativa, logró ser recibida en la casa de Marat el 13 de julio. Mientras él tomaba su baño, Corday lo apuñaló en el pecho. El cuchillo atravesó la clavícula y llegó al corazón. Marat murió al instante.

Corday no huyó. Fue detenida en el acto, juzgada y guillotinada cuatro días después. Su declaración ante el tribunal quedó para la historia: “Maté a un hombre para salvar a cien mil”.

El asesinato no frenó la violencia: la muerte de Marat fue utilizada por los jacobinos como símbolo del martirio revolucionario y aceleró el comienzo del período conocido como el “Terror”.

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El cuadro que inmortalizó la escena

La pintura La muerte de Marat, realizada por Jacques-Louis David, amigo personal del periodista, se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la Revolución Francesa. Fue presentada al público como un homenaje y como propaganda.

En la obra, Marat aparece recostado en la bañera, con una pluma en la mano y una carta de Corday en la otra. El cuerpo sin vida transmite serenidad, casi santidad. David lo retrata como una suerte de mártir moderno. El cuadro está considerado una obra maestra del neoclasicismo.

El legado de Marat

Tras su muerte, los restos de Marat fueron colocados en el Panteón de los “Héroes de la Revolución”, aunque más tarde serían retirados tras la caída de Robespierre. Su figura sigue siendo objeto de debates: para unos, fue un defensor del pueblo; para otros, un instigador del terror.

El asesinato de Marat marcó un hito en la Revolución Francesa. Selló la ruptura total entre las distintas facciones, reforzó el control jacobino y anticipó la escalada represiva del régimen. También dejó una imagen indeleble: la de un hombre asesinado en su bañera, convertido en ícono de la lucha política.

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