MSCI congela la reclasificación de la Argentina hasta al menos 2027

NewsITe
La Argentina deberá seguir esperando para recuperar protagonismo en los mercados internacionales. Morgan Stanley Capital International (MSCI) decidió no abrir este año el proceso de consulta para una eventual reclasificación del país, por lo que la economía local continuará en la categoría de mercado independiente o “standalone”.
La definición surge del Informe Anual de Clasificación de Mercados que elabora el ponderador estadounidense, donde la Argentina no figura entre los países candidatos a una mejora de calificación. De este modo, el estatus actual se mantendrá sin cambios, al menos, hasta que se publique una nueva revisión formal, algo que recién podría ocurrir a partir de 2027.
En paralelo, en la Revisión Global de Accesibilidad a los Mercados difundida la semana pasada, MSCI ratificó las mismas condiciones para el país. Entre sus principales objeciones, el organismo volvió a cuestionar la vigencia del cepo cambiario, las múltiples restricciones sobre el acceso a divisas y la fuerte intervención del Estado en el mercado financiero. Según advierte el informe, estos factores ponen en duda la estabilidad de una economía de libre mercado, especialmente para los inversores extranjeros.
Qué implica seguir como mercado “standalone”
Estar catalogada como economía independiente tiene un impacto directo sobre el ingreso de capitales: numerosos fondos globales, que solo pueden operar en mercados emergentes o desarrollados, quedan imposibilitados por estatuto de comprar acciones argentinas. Esta limitación reduce el volumen potencial de inversión y la liquidez del mercado local.
La Argentina comparte este rango con países como Zimbabue, Líbano, Palestina, Botsuana, Ucrania y Panamá, naciones que enfrentan severas restricciones cambiarias, riesgos políticos elevados o dificultades persistentes para acceder al mercado de capitales internacional.
La expectativa de una mejora se había fortalecido luego de que las calificadoras Fitch Ratings y Standard & Poor’s (S&P) elevaran la nota de la deuda argentina de “CCC+” a “B-”, reconociendo cierta reducción en el riesgo de default. Sin embargo, esos avances no alcanzaron para MSCI, que prioriza la apertura y estabilidad de las reglas de juego por encima de la sola mejora en la calificación crediticia.
Los plazos para un eventual ascenso
Para los analistas, el horizonte de un cambio sustantivo en la clasificación luce lejano. El economista jefe de PUENTE, Eric Ritondale, estimó que la “ventana más probable” para un ascenso se ubica recién hacia 2028. De acuerdo con su lectura, en un escenario base durante 2027 deberían consolidarse nuevas medidas de apertura del mercado, MSCI debería iniciar la consulta pública y recién entonces la Argentina podría ser incorporada a la lista de revisión.
“La experiencia reciente muestra que los países suelen permanecer más de un año en esa instancia, ya que MSCI busca comprobar que los cambios son permanentes y no susceptibles de revertirse”, explicó Ritondale. “Si considera que la apertura se consolidó de forma duradera, existe la posibilidad de un ascenso directo a Mercado Emergente, evitando una escala intermedia. Pero la decisión dependerá de la confianza que genere la sostenibilidad de las reformas”.
Según el especialista, el tamaño del mercado argentino no es hoy el principal obstáculo. La clave pasa por demostrar que el proceso de normalización y apertura del mercado de capitales será estable a lo largo del tiempo, sin marchas y contramarchas. Hasta que eso ocurra, la Argentina seguirá operando en los márgenes del sistema financiero global, con menos financiamiento disponible y mayores costos para empresas, inversores y el propio Estado.
Mientras tanto, la decisión de MSCI actúa como un termómetro del escepticismo que aún persiste en los mercados respecto de la consistencia y perdurabilidad del programa económico argentino, pese a las mejoras puntuales observadas en otras evaluaciones de riesgo.

