Mortero, el perro que simboliza la lealtad en Malvinas

La historia del perro que acompañó a los soldados argentinos

Perro Mortero junto a soldados argentinos en Malvinas

NewsITe

En cada aniversario de la Guerra de Malvinas resurge una historia que conmueve y humaniza el recuerdo del conflicto: la de “Mortero”, el perro que se ganó un lugar entre los soldados argentinos y se convirtió en símbolo de lealtad en medio del combate. Entre el frío, la escasez y los bombardeos, este animal fue mucho más que una mascota: fue compañía, refugio emocional y un aliado silencioso para los conscriptos que enfrentaban la guerra lejos de sus hogares.

Reconstruida a partir de testimonios de excombatientes, la vida de Mortero en las islas muestra cómo se adaptó rápidamente a la rutina en las trincheras. Compartía con los soldados largas guardias nocturnas, caminatas bajo la lluvia, raciones de comida limitadas y el permanente sonido de la artillería enemiga. Según recuerdan quienes lo conocieron, su sola presencia bastaba para aliviar tensiones y brindar algo de calma en jornadas marcadas por el miedo y la incertidumbre.

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Varios veteranos lo evocan como “uno más del grupo”: respondía a las voces, recorría los puestos de vigilancia y, en más de una oportunidad, alertó con sus ladridos y actitudes a los efectivos ante posibles peligros. Aunque su destino final no quedó documentado en registros oficiales, Mortero quedó grabado en la memoria de quienes compartieron con él aquellos días en el Atlántico Sur, como representación de todos los seres —humanos y animales— atravesados por la guerra.

Otros perros de guerra que marcaron a los combatientes

La historia de Mortero no es la única que recuerdan los veteranos. Entre los animales que acompañaron a las tropas argentinas se destaca Xuavia, la única perra y además preñada durante su estadía en Malvinas. Uno de los episodios más mencionados relata que, en la noche del 13 de junio, cuando el grupo regresaba hacia Puerto Argentino, Xuavia se separó de la columna. Fue hallada recién al amanecer, brindando calor con su cuerpo a un soldado herido que había quedado rezagado.

También se evocan los nombres de Vogel, Wagner, Ñaro y Negro. Estos dos últimos nunca pudieron ser recuperados tras el conflicto y fueron recordados por sus compañeros como “Desaparecidos en Acción”. La Agrupación de Veteranos conservó durante años la esperanza de obtener alguna noticia, incluso imaginando que, quizá, algún oficial británico los hubiera adoptado luego del cese del fuego.

Memoria, homenaje y lazos que perduran

  • Vogel fue el único perro que regresó al continente, siempre junto al infante de marina José Rubén Cruz.
  • Al ser capturados y trasladados en un buque hospital, hombre y animal fueron separados definitivamente.
  • Cruz nunca pudo reencontrarse con su compañero porque el perro era considerado “propiedad del Ejército”.

La figura de Mortero y de los demás perros de guerra se transformó en un símbolo de fidelidad y humanidad dentro de uno de los capítulos más dolorosos de la historia argentina.

A más de cuatro décadas del conflicto, los relatos sobre estos animales se integran a la memoria colectiva sobre Malvinas. Sus historias, transmitidas por los veteranos, recuerdan que en la guerra también hubo gestos de afecto, protección y entrega desinteresada. Cada 2 de abril, al rendir homenaje a quienes combatieron, también se rescata la figura de Mortero y de todos los perros que, sin entender de fronteras ni banderas, acompañaron a los soldados argentinos en las islas.

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