Envejecimiento, mitos y ciencia: qué debemos revisar

NewsITe
Especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA y el neurólogo Facundo Manes advirtieron sobre los mitos que aún persisten en torno al envejecimiento y llamaron a pensar la vejez más allá de la frase hecha “es la edad”. El tema será eje del Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas, que se realizará del 12 al 14 de agosto en Buenos Aires.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, América Latina atraviesa en pocas décadas un proceso de envejecimiento poblacional que a Europa le llevó más de un siglo. Ese cambio acelerado ocurre con sistemas de cuidado todavía frágiles y obliga a repensar cómo se organizan los servicios de salud y la vida en las ciudades.
De acuerdo con una proyección publicada en la revista científica Lancet, en Argentina se espera que los casos de demencia se dupliquen hacia 2050. Frente a este escenario, la discusión ya no pasa solo por cuántos años vive una persona, sino cómo los vive: con qué grado de autonomía, funcionalidad y calidad de vida.
“No es solo la edad”: síntomas que no deben naturalizarse
La geriatra Cristina Myburg, del Hospital de Clínicas, remarcó que hoy la medicina interna atiende cada vez menos pacientes con una única enfermedad y cada vez más personas mayores con fragilidad, múltiples fármacos y necesidades físicas, cognitivas y sociales que se entrecruzan. En ese contexto, tratar cada patología por separado y sumar medicación sin revisar el conjunto se vuelve un error frecuente.
Los especialistas subrayan que detrás del comentario “es la edad” pueden esconderse diagnósticos tratables. Depresión, dolor crónico, pérdida auditiva, incontinencia urinaria, caídas repetidas o deterioro cognitivo son señales que merecen una evaluación completa y no deberían asumirse como un destino inevitable de la vejez.
Para Manes, médicos y sistemas sanitarios siguen organizados en torno a enfermedades agudas y órganos aislados, mientras que las personas mayores necesitan continuidad en los cuidados, coordinación entre equipos y una mirada integral que ponga en el centro sus objetivos vitales y su proyecto de vida.
El Congreso del Clínicas y las claves para una longevidad saludable
El Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas eligió al envejecimiento como tema central, por ser una de las transformaciones que marcará a la medicina en la próxima década. Las actividades coordinadas por Myburg incluirán debates sobre mecanismos biológicos del envejecimiento, la relación entre cardiología y fragilidad, y el abordaje de enfermedades neurodegenerativas.
En paralelo, los expertos recordaron que, frente a las promesas comerciales de rejuvenecimiento a través de hormonas, suplementos milagrosos o tests de “edad biológica” sin suficiente validación, la evidencia científica sigue apuntando a un conjunto de hábitos conocidos pero potentes.
- No fumar y evitar el consumo excesivo de alcohol.
- Realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, sumando ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana y, en mayores, entrenamiento de equilibrio y funcionalidad tres veces por semana.
- Priorizar una alimentación de estilo mediterráneo y limitar los ultraprocesados.
- Controlar presión arterial, colesterol, diabetes y peso corporal.
- Cuidar el sueño, con horarios regulares, y consultar ante ronquidos intensos o somnolencia diurna.
- Proteger la audición y la visión, factores vinculados al riesgo de demencia.
- Sostener vínculos afectivos, actividad intelectual y un propósito claro.
- Prevenir caídas, revisar periódicamente la medicación y consultar temprano ante cambios en la memoria, el ánimo o la marcha.
“Ha aumentado el promedio de vida, pero el gran desafío ahora es vivir esos años con autonomía, capacidad funcional y calidad de vida”, resume la geriatra Cristina Myburg.
Con una población que envejece rápido y sistemas de salud bajo presión, los especialistas coinciden en que el foco debe correrse de la búsqueda de fórmulas mágicas y volver a lo esencial: un seguimiento clínico integral y hábitos cotidianos sostenidos en el tiempo, capaces de transformar la vejez en una etapa con mayor bienestar.

